lunes, 15 de marzo de 2010

Google cares

La publicidad, argumenta mi amigo Arnau, está cambiando de actitud. Es decir, se han dado cuenta de que al público en general le resulta agresivo e intimidante el constante e indiscriminado ataque, que en lugar de acercar el producto al cliente, le provoca una mueca de desagrado y ganas de echar a correr, de cambiar de canal o de cerrar la web que esté leyendo.

Por eso este cambio de enfoque. Esa actitud de "si nos quitan, será que algo hemos hecho mal". Caminanos hacia otra clase de identificación con el producto. Y ahí es donde Google, a pesar de sus posibles y criticables fallos políticos y/o de doble moral, ha acertado por encima de otros muchos.

Primero, porque te da la opción de elegir, ante todo. Elegir si quieres o no publicidad, y eso es tan hábil que ya te predispone a su favor. Segundo: el simple y efectivo hecho de la publicidad relacionada. Si yo entro en una web, demuestro cierto interés por el tema que tratan. Por lo tanto, anuncios relacionados con dicho tema pueden seguir despertando el interés en mí. Tercero, esa ilusión de cercanía y comprensión que parecen demostrar.

Y digo ilusión, porque detrás de todo esto, sigue estando la pasta de por medio. Pero siempre podrás pensar que Google se preocupa.