miércoles, 16 de noviembre de 2011

500 (q.u.i.n.i.e.n.t.o.s)

Entre borradores y entradas publicadas, esta hace la número 500 del Blog. 3 años y medio, desde Abril de 2008. En el antiguo espacio de Windows (que Windows se encargó convenientemente de borrar para siempre) había otros dos años (desde Marzo de 2006) más de intentos de literatura. En resumen, he escrito mucho. Y vosotros lo habeis leido. Casi 20.000 visitas desde que puse a funcionar Google Analytics en Mayo de 2009. ¡¡Enhorabuena!! ¡¡Muchas gracias!!

 Esta noche, repasando archivos, me preguntaba: ¿por qué escribo? Escribo por mí. Para liberarme. Escribo para sacar de dentro alegrías y penas, miedos y sueños. En este tiempo me he descrito, aún a veces inconscientemente, he descrito mundos paralelos que no dejaban de ser el mío, y eso me ha salvado más de una y de dos veces. Pero también hay otra parte menos egoísta, la de escribir por compartir. La de escribir por crear. Escribir por mejorar y seguir mejorando. Incluso escribir por agradar, escribir por cumplir. No negaré que lo he hecho, ¿quién no es un poco complaciente?

 Este blog me ha dado grandísimas satisfacciones. Es un campo abierto en el que corro como quiero y hacia donde quiero. Es el espacio en el que puedo recrear todas las partes que no caben en la realidad. Las historias que he dejado a medio vivir, las que he soñado con vivir, las que otros han vivido por mí, las que otros me han contado. Cruces de calles a los que me he asomado, autovías que siempre viajan hacia el oeste. Vidas y venidas, muertes y resurrecciones. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, pero siempre corremos en rutas paralelas, aunque no nos toquemos. Este blog puede ser literatura o no serlo. Pero es útil. Me es útil. He conocido gente gracias a él. He perdido gente gracias a él. He mejorado y he empeorado. He tenido temporadas prolíficas y he cruzado desiertos que ya quisieran para sí algunos. El blog suele hablar de amor, porque me encanta el amor en todas sus acepciones. El amor como pérdida y derrota, el amor como expresión de la carne y las putas en la carretera, el amor como victoria efímera pero inigualable. El amor mueve al mundo más que el dinero. Y eso me gusta, por eso me gusta escribir de amor, aunque a veces tenga que sonar a odio. Me gusta reírme, me encanta el sarcasmo y la ironía. No entiendo la vida sin sacar una vuelta de tuerca a la realidad, que ya de por sí es absurda. Por eso afirmaría que el segundo tema al que más recurro es al humor. Hay que reírse, en primer lugar de uno mismo. Odio a quien intenta dar lecciones desde estas tribunas.

 Los blogs ya no viven su momento dorado. Las redes sociales van desplazándolos, en este mundo de la inmediatez. Nadie lee en internet ya, sólo escanean con la vista. Por eso toca reinventarse, hay que dar en píldoras lo que antes se podía dar en largas páginas. Los lectores de Metro y Autobús, los lectores de dispositivos portátiles, los lectores de diez minutos previos a acostarse, exigen nueva comida para sus ojos. Uno hace lo que puede, consciente de que al final, todo pasa y todo queda. Y lo nuestro, lo vuestro, lo tuyo, que lees esto, y lo mío, que lo escribo, también es pasar.

Pasar, si se pueden, otras 500 entradas más. Y luego celebrarlo como se merecen. Con amor y humor, si se puede. En los bares, si nos dejan. Riendonos de todo y de todos, siempre escribiendo, siempre en la brecha.

¡Un abrazo fuerte!

 pd: para Jaio, todo empieza y acaba con esta canción

3 comentarios:

RubenBartolome dijo...

Enhorabuena por estas 500 píldoras de sabiduría, hermano ;)

Zeru Gorriak dijo...

Felicidades, espero seguir compartiendo caminos durante mucho tiempo.

Cuerpos a la deriva dijo...

Touché!!