miércoles, 22 de julio de 2009

Guerra Civil de una Noche de Verano

Las 3 últimas noches del 21 al 22 de julio las recuerdo sin ningún problema, con todo lujo de detalles, como si fueran seguidas en alguna semana de diciembre y no separadas por dos años enteros. Tienen protagonistas similares, pero diferentes. Tienen lugares comunes, pero separados. Y las tres me provocan un irremediable sentimiento de melancolía.

Supongo que no soy tan frío como para no ponerme melancólico a veces ni tan pasional como para serlo a menudo, pero a veces se me agolpan las palabras y me callo. A veces miro arriba por las noches y en silencio hago lo que de niño decía que era rezar, y de mayor supongo que simplemente es un consuelo para espantar esos vacíos que poco a poco nos van llenando, las ausencias.

Lo echo de menos, para que negarlo. Lo que pasa es que no lo hago tan a menudo como debería para agradar, pero la cuestión es que tan poco lo hago tan escasamente como para que no me duela de vez en cuando. No fue ninguna clase de superhéroe, pensaba anoche, lo cual es una pena. Pero su mano huesuda siempre me trajo de vuelta del colegio. Y viendo la tele de cerca. Y refunfuñando como sólo él sabía. Adorable cascarrabias, dijo la abuela aquel día, y entonces me derrumbó. Now those memories come back to hold me, they hold me like a ghost.

Anoche casi k.o. con un whisky, nos fuimos tumbando en el último bar que vimos abierto a base de golpes que sabemos que no son bajos, pero que por muy valientes que seamos sabemos que no dejan de ser golpes. Me pregunto si hay cosas que nos hacen más fuertes o que nos van matando. Vivimos a base de recuerdos, entre eso y el peligroso combustible que es la ilusión no sé a dónde vamos a llegar. Probablemente alguna noche nos veamos cogiendo el tren, por el puente Cantalojas.

Y al final siempre está el retorno a casa. Qué jodido es olvidar.

2 comentarios:

Dr. Feelgood dijo...

Una vez me pregunté si seríamos inmortales al quitarnos las ausencias. Para no averiguarlo, comencé a beber gotitas de cianuro (amaretto) después de cada cucharada en el mármol de ese crío caprichoso que es la muerte.

mar_ti_tras dijo...

si nos quitan las ausencias y los recuerdos nos quedamos vacíos...demasiado vacíos como para poder emprender un viaje a ninguna parte...

=)*