miércoles, 24 de diciembre de 2008

Experimentos con gaseosa


"Usted, usted que frecuenta el éxito como una costumbre más.
Usted que triunfa con la misma naturalidad en los negocios y en los deportes más exclusivos.
Usted, que está habituado a que los hombres lo respeten y las mujeres lo admiren.
Usted, ¿nos puede decir cómo hace?"
Les Luthiers. (Mastropiero que nunca)



"Y si no tienes ni a dónde ir, invéntate un sitio, porque muy pronto estarán ocupados todos los rincones de la sombra por motivos de sospecha, ilusiones y juegos de luces con los que por última y definitiva vez lo único que sacarás en claro es que por mucho que intentes cambiar de vida, lo más que consigues hacer son y han sido experimentos con gaseosa.

Empezaste joven, con tus tintos de verano en las terrazas de Carabanchel Alto, jugando al mus por las tardes con un palillo plano en la comisura de los labios, y con aquellos viejos que te llevaban del orden de 50 años y 250 pesetas cada tarde; te sacaban un poco de simpar elegancia y unas siete trampas de ventaja.

Luego te pasaste a las botellas de ácido carbónico, que te daban ese estúpido aire de suficiencia y chispeante apariencia, pero que no evitaban que te disolvieras en la boca tres segundos después, dejando en la lengua un regusto ácido pero sin sentido.

¿Y ahora qué? Ahora tratas de convencer al mundo de que te has vuelto un tipo amargo pero interesante, como la tónica, o como si te hubiese escrito el guión el mismo Paul Auster, vendes tu nuevo sabor en stands de barra fija, e incluso americana, y, ¿sabes? Que a mí no me engañas, que sigues siendo el mismo mierdas de siempre; lo supe en cuanto te mezclé con vino de Toro. A mí los experimentos con gaseosa nunca me han fallado."

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