domingo, 30 de mayo de 2010

Cuentan los viejos que:

Una vez en esta ciudad que va dejando de ser una ciudad, se unió el pueblo. El mismo que se va, que se ha ido, que se seguirá yendo. Hace 20 años, Zamora creyó en sí misma.

El Cuartel del Regimiento Viriato estaba abandonado por la marcha de los militares de la ciudad. Era 1990, y Zamora ya era dada de lado por una autonomía de Castilla y León que sólo tenía 8 años. Perdón, queria decir por Valladolid, que 400 años después de ser Capital del Reino sigue viviendo en la inopia ombliguista que otorgan la Tierra de Campos y el agua del Pisuerga. El Cuartel, vacío, en terrenos que una vez pertenecieron a la ciudad, ahora pertenecía al Ministerio de Defensa, cuyo plan era el de ponerlos a la vente, y otorgarlos al mejor postor. Si ese postor era el Ayuntamiento, volverían a la Ciudad. Así, con mayúscula. Pero ese comprador bien podía ser cualquiera.

Cualquiera que se siguiera aprovechando de la situación. Especuladores, inmobiliarias, jugando con lo que una vez fue nuestro, y quizá nunca dejó de serlo. Zamora, viviendo aún una transición llevada con la calma y el desatino constantes de este enclave fronterizo, era un hervidero bullicioso de pequeñas ideas. Ideas como el hormiguero que era el centro urbano, de calles todavía de piedra, de gente que se conoce y se saluda, de gente que espera algo positivo del final del siglo XX que tanto había prometido. Por ejemplo, una Universidad para este núcleo creciente.

Firmas, manifestaciones, movilizaciones. El efecto dominó, o el efecto mariposa. Zamora batió sus alas, y la Ciudad, con su alcalde a la cabeza(el Popular Antolín Martín en aquel entonces) saltó la valla del Cuartel. Para reclamar en primer lugar lo que era suyo: el pasado. Y además reclamar lo que todavía no lo era, el futuro. Esa era la Zamora que echamos de menos. La que ya no existe. Aquello se consiguió. El Cuartel Viriato pasó a propiedad municipal. Escenas sublimes en fotos blanco y negro de La Opinión de Zamora. Caras sonrientes. Objetivos, sueños. El Campus se inauguró en 2002, 12 años después.

Pero el problema viene en esos 12 años, o en estos 20, ahora que hollamos el 2010. El problema viene con todo lo que se ha ido. Se ha ido esa ilusión, que fue como cualquier otra: un combustible que nunca te avisa cuando se va a terminar, o inflamable y explosivo entre tus manos. Se ha ido esa gente, que se cansó de esperar. Se ha ido toda la ciudad, que ahora no es nada más que un mosaico que se recompone de vez en cuando, y no una vidriera unida que deja pasar la luz coloreada.

Zamora se nos ha ido entre las manos, se nos muere. Hablamos en las terrazas por la noche de cambiar el futuro. Somos granos de arena que no llegamos a hacer un solo terrario, ni una sola pecera donde en realidad necesitamos un desierto, necesitamos un mar. Zamora se nos muere, y vivimos de lo que fuimos, vivimos de conmemorar los 20 años de la Toma del Cuartel, de nuestra Bastilla particular, de lo que pudo haber sido una Revolución y sin embargo ahora, 20 años después, y viendo la realidad, viendo el presente, se nos antoja que aquello más que una ráfaga certera fueron fuegos de artificio.

2 comentarios:

MANUEL IGLESIAS dijo...

La enferma moribunda, con encefalograma plano, esta Ciudad de Charanga(Procesiones) Pandereta (Tradiciones), Cerrado (Caciques) y Sacristía (Iglesias Católica)devota de la dejadez y de manías. De espiritu moribundo y barriga agradecida. No tendrá solución mientras su sistema nervioso, su sangre joven de desparrame por el mundo impunemente.

ines dijo...

Don´t worry

Ha de tener su marmol y su día, su infalible mañana y su poeta.


;)