sábado, 21 de marzo de 2020

confinamiento (I)

1. En estas vacaciones de verano anticipadas llueve y hace frío. Miro con odio a quienes salen de casa sin motivo justificado y luego vuelvo al sofá para animarme: lo estás haciendo bien. No me lo creo del todo. 

2. El nuevo uso de las palabras es tan antiguo que García-Márquez tendría que señalarlo con el dedo. Querer a quienes ya queremos, acercarnos a los que están lejos, conocer a quien quiera ser conocido. Mis amigos en multipantalla, mis padres con lag, redes sociales silenciadas. 

3. Abundan los planes para cuando todo esto termine. ¿Cuánto nos durará la euforia de la vuelta a la rutina? ¿Recordaremos que un día al salir y respirar fue como si nunca hubiéramos probado el aire? Apuesto que en dos semanas seremos de nuevo los mismos. 

4. Las caras en la radio son transparentes, pueblan la cocina y la llenan de lágrimas a la hora de comer. Estos días prefiero el reggaeton espontáneo en las terrazas de los vecinos a los que, de otra forma, nunca se lo hubiera tolerado.

5. El aplauso de las 20.00h me ha devuelto a zorro del Principito y su puntualización sobre los ritos. Domesticados como estamos, los minutos previos me generan una inquietud creciente, sin dar por hecho si acudiremos a la cita, si veremos las caras habituales, si nos despediremos hasta mañana a la misma hora.

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