Prometo ser breve en el resumen de este año.
pd: ¿por qué hacemos gilipolleces de estas cada año?
pd2: ¿por qué me gusta hacer gilipollceces de estas?
1. Llueve y pinto las paredes de Videmala en mi primera nochevieja de pueblo.
2. Tarde de Reyes en Salamanca solo, o con Carla
3. Tres de cuatro en la convocatoria de enero, salvamos los muebles.
4. Cosas que me traje de Estambul.
5. Noches eternas de fiesta, música y gin tonic.
6. Oporto está a 3:30h de Salamanca en un Audi A3 Sportback.
7. Barcelona y The Killers son magia con Nacho.
8. Pau vuelve a casa por Semana Santa.
9. El Prendimiento pesa, pero nos une en esta tarde de Jueves Santo, hermano.
10. La vida está en el fondo. Pero hasta en el fondo hay vida, y amigos.
11. Sant Jordi a la salmantina
12. Gracias, MªÁngeles, aunque no vuelva.
13. Il Dottore me agradece que cada vez que nos veamos en Jerez le traiga suerte.
14. Esto sí es fracasar, colega. 0 de 5.
15. No pain, no gain. San Pedro murió por mis pecados. Pero Arnau me abrió la lata de las vacaciones.
16. Rebeca y la ilusión. Cualquier verano vale la pena.
17. Mikael Blomkvist y yo nos ponemos morenos bajo el sol de Videmala.
18. Mi Suzuki y yo somos libres y cantamos viajando por caminos y carreteras secundarias
19. Un fado con Mamá, a Lisboa en tren.
20. Rebeca y la ilusión. Cualquier septiembre puede vencerte.
21. David G. y yo por fin somos pareja de hecho.
22. Donde caben dos, caben tres. Pero ese no era el destino de Anita.
23. Dónde coño te escondes, felicidad. Los lunes de Octubre, dónde estarás.
24. Barbaño, la mujer y el mito. Para mantener la fe.
25. 21 años por sorpresa de Rubén.
26. Tejero y yo en una cama de 90.
27. La literatura por fin me da alguna alegría, en forma de Micro Abierto.
28. Cabeza y codos abajo. 4º de Medicina lo merece. Señor Prieto, esta es su misión si decide aceptarla.
29. O las mujeres, o el alcohol. Pero a la vez no, por dios.
30. Navidad, sencillo recuerdo.
31. De Diciembre. Hemos dado otra vuelta más.
jueves, 31 de diciembre de 2009
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Todos los pájaros estábamos mojados
/tengo una resaca de campeonato
/yo lo que quería era seguir soñando (con mujeres desnudas...)
/el mundo gira en un sentido absurdo (mientras yo te espero)
Sigues siendo un greater, Quique.
/yo lo que quería era seguir soñando (con mujeres desnudas...)
/el mundo gira en un sentido absurdo (mientras yo te espero)
Sigues siendo un greater, Quique.
martes, 29 de diciembre de 2009
Usted tiene ojos de mujer fatal

Tienes los pies tan fríos como yo caliente la entrepierna, estamos encerrados en esta habitación a un par de ciudades de distancia de casa, nada que hacer, nada que decir, nos pintaremos la cara como Dalí en el momento en que nos estemos durmiendo y no tengamos defensa posible contra el subconsciente que nos está trabando los tobillos a cada paso, cada paso que nos aleja del destino de unas vacaciones sin nieve en los bolsos ni caspa en los hombros ni miedo a no tener champán para romper dos copas.
Y a los diez minutos, cuando estés dormida y yo con pinceles de relojes que se deshacen, o tomando pastillas del mismo soma que Aldous Huxley, cuando esté en una clase de inframundo del que no escapar bajo pena de alma, cuando supere este síndrome de Clerembault que de vez en cuando me ataca, cuando salgamos del sofá sin ojeras y podamos escribir finales felices para historias irracionales, te miraré y te diré como dijo Jardiel Poncela, que tienes ojos de mujer fatal. Y además, los pies fríos.
lunes, 28 de diciembre de 2009
Back in the USSR
yeah, flew in from Miami Beach B.O.A.C.
din't get to bed last night
all the way the paper bag was on my knees
man, i had a dreadful flight. (Lennon/McCartney)
Me esperaba a la llegada a Moscú con su mostacho y su placa de plástico, en la agencia las cosas estaban jodidas, el dinero no llegaba, y parecía que no interesaba subir. Un Lada blanco para rodear tres puentes del Volga, una bolsa de basura azul para la ropa, una maleta de cuero beige para mis pantalones de cuadros y sus calzoncillos de follar.
Aquella noche las cantamos todas, todas, todas. Incluso repetimos alguna. En Moscú mueren cada invierno unos diez mil mendigos de congelación, leí en un periódico yankee una vez. Normal, pensé meando en la fuente redonda, normal, si es que pasan cosas. Nos rodeaba gente innecesaria, y a la vez necesaria para la misión. Porque tanto de pie como caído vale cualquiera.
En fin, todo estaba dispuesto. Teníamos el piso franco, teníamos las vistas, el rifle retráctil, la munición, los testigos, la hora. Teníamos un plan A y un plan B. Pero cometimos un único error. Brindar por el éxito una hora antes de disparar. Habíamos pasado demasiados años en los USA bebiendo bourbon, de modo que cuando probamos dos shots de aquel Russki Liod todo empezó a ir mal, muy mal.
No acertamos con la frecuencia de la onda corta de la policía (la Militsiya), que en cambio nos descubrió hurgando en el dial sin autorización. Me faltaron cuatro piezas del rifle telescópico, que sonó como afogonado cuando apreté el gatillo dos coches después de que pasara el objetivo. Acerté en uno de los neumáticos del coche inocente, que destrozó una boca de incendios y provocó retenciones por dos horas. Salimos corriendo.
Salimos corriendo y en el piso que ya no era tan franco quedaron nuestras huellas, nuestras balas y nuestro Russki Liod casi vacío, y todo era malo, malo, malo, cuando nos cerraron el paso por la escalera general, pero nos quedaba la de emergencia, y corrimos, y corrimos, y corrimos. Y cuando estabamos abajo, el pronóstico era malo; pero si te soy sincero, lo que nos valió los doce años más aparte de los veintiocho originales que ahora estamos pasando en Butyrka fue cuando él, con su mostacho y sus calzoncillos de follar, me sugirió que me despidiera de la Militsiya con una frase lapidaria.
Fue entonces, mientras les narraba mi frase mítica, cuando uno de los policías me tiró a la cabeza con la botella de Russki. Ahora sí que podemos decir que estamos de vuelta en la URSS. Y no nos espereis para cenar. Hay chicas de Georgia esperando a que caiga el Telón y nos concedan nuestro tercer grado.
din't get to bed last night
all the way the paper bag was on my knees
man, i had a dreadful flight. (Lennon/McCartney)
Me esperaba a la llegada a Moscú con su mostacho y su placa de plástico, en la agencia las cosas estaban jodidas, el dinero no llegaba, y parecía que no interesaba subir. Un Lada blanco para rodear tres puentes del Volga, una bolsa de basura azul para la ropa, una maleta de cuero beige para mis pantalones de cuadros y sus calzoncillos de follar.
Aquella noche las cantamos todas, todas, todas. Incluso repetimos alguna. En Moscú mueren cada invierno unos diez mil mendigos de congelación, leí en un periódico yankee una vez. Normal, pensé meando en la fuente redonda, normal, si es que pasan cosas. Nos rodeaba gente innecesaria, y a la vez necesaria para la misión. Porque tanto de pie como caído vale cualquiera.
En fin, todo estaba dispuesto. Teníamos el piso franco, teníamos las vistas, el rifle retráctil, la munición, los testigos, la hora. Teníamos un plan A y un plan B. Pero cometimos un único error. Brindar por el éxito una hora antes de disparar. Habíamos pasado demasiados años en los USA bebiendo bourbon, de modo que cuando probamos dos shots de aquel Russki Liod todo empezó a ir mal, muy mal.
No acertamos con la frecuencia de la onda corta de la policía (la Militsiya), que en cambio nos descubrió hurgando en el dial sin autorización. Me faltaron cuatro piezas del rifle telescópico, que sonó como afogonado cuando apreté el gatillo dos coches después de que pasara el objetivo. Acerté en uno de los neumáticos del coche inocente, que destrozó una boca de incendios y provocó retenciones por dos horas. Salimos corriendo.
Salimos corriendo y en el piso que ya no era tan franco quedaron nuestras huellas, nuestras balas y nuestro Russki Liod casi vacío, y todo era malo, malo, malo, cuando nos cerraron el paso por la escalera general, pero nos quedaba la de emergencia, y corrimos, y corrimos, y corrimos. Y cuando estabamos abajo, el pronóstico era malo; pero si te soy sincero, lo que nos valió los doce años más aparte de los veintiocho originales que ahora estamos pasando en Butyrka fue cuando él, con su mostacho y sus calzoncillos de follar, me sugirió que me despidiera de la Militsiya con una frase lapidaria.
Fue entonces, mientras les narraba mi frase mítica, cuando uno de los policías me tiró a la cabeza con la botella de Russki. Ahora sí que podemos decir que estamos de vuelta en la URSS. Y no nos espereis para cenar. Hay chicas de Georgia esperando a que caiga el Telón y nos concedan nuestro tercer grado.
domingo, 27 de diciembre de 2009
Relativiza, chaval
On december 12th 2008 jaio said:
- Dímelo. ¿Puedes saber acaso quién marca las reglas que te convierten en un fracasado o en un triunfador? Lo único que puedes saber es si lo eres o no, y eso no es justo.
- Yo me preguntaría otra cosa en tu lugar. ¿Puedes saber de verdad si eres un fracasado o un triunfador, mientras estás vivo?
- Claro que puedes. Sólo tienes que mirarte al espejo en dos momentos de tu vida. El primero, cuando tengas ganas de sonreir hasta reventarte los labios. Y dos, cuando vuelvas a casa a las 7.15 de la mañana después de caminar bajo el diluvio universal desde un polígono de las afueras. Suma, haz la media, y el resultado será tu triunfo o tu fracaso.
(a veces no está de más recordarse)
- Dímelo. ¿Puedes saber acaso quién marca las reglas que te convierten en un fracasado o en un triunfador? Lo único que puedes saber es si lo eres o no, y eso no es justo.
- Yo me preguntaría otra cosa en tu lugar. ¿Puedes saber de verdad si eres un fracasado o un triunfador, mientras estás vivo?
- Claro que puedes. Sólo tienes que mirarte al espejo en dos momentos de tu vida. El primero, cuando tengas ganas de sonreir hasta reventarte los labios. Y dos, cuando vuelvas a casa a las 7.15 de la mañana después de caminar bajo el diluvio universal desde un polígono de las afueras. Suma, haz la media, y el resultado será tu triunfo o tu fracaso.
(a veces no está de más recordarse)
jueves, 24 de diciembre de 2009
El Rey y yo (todo por la Napia)
Esta noche el Rey va a anunciar que nos vamos de farra en su Harley con su mono negro, y mi casco de Lorenzo, esta noche el rey va a anunciarlo y yo estaré detrás de la cámara con mi bufanda de la República mirándole orgulloso, como una madre mira a su hijo cuando trae del colegio 10 sobresalientes, y pensaré ése es mi Juancar, jódete, Sarkozy.
El rey va a anunciar que nos escapamos en su Harley en cuanto termine la Misa del Gallo, y se lo podrá meter todo por la napia, porque la pestañí lo respeta, sabes, es lo bueno de ser el jefe de todos los ejércitos del país y que la Guardia Civil siga siendo un cuerpo con cierta justicia militar. Nos vamos a meter varios cientos de kilómetros en el cuerpo nosotros también, vamos a llegar al peor puticlub de la provincia de Pucela, y, amigo, créeme, vamos a ser los putos reyes. Ahí sí que sí. Sofía, no me esperes despierto, que desayuno fuera.
Es que ya lo veo, el Rey y yo, mano a mano, tumbándonos a cubatas de Chivas 18 años, porque mi madre no me deja otra cosa, escuchando a Springsteen veremos amanecer por los campos helados de la meseta, vaya Nochebuena que nos vamos a clavar. Ya verás, cuando lo anuncie esta noche, vamos a dar el palo del siglo. Juancar está cansado ya se enorgullecerse y satisfacerse, nos lo hemos ganado, ¿no?
El Rey y yo creo que este año vamos a disfrutar de nuestra primera comida de Navidad en condiciones, o eso espero. Y esta noche cuando salga a dar el discurso con su camiseta de Fe de Ratas y con barba de tres días, aunque yo esté a 300km de él sabré que empieza lo bueno por fin. Y le diré a la abuela que me repita mazapán, que esta noche tiene pinta de ser larga.
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