Para este sudor que siento como mío.
-Eh, ¿te imaginas que escribo algo como:"robaría una estrella para colgarla de la noche azabache de tu pelo"? Sería horrible, desde luego; además, sabemos que esa época ya pasó, ni escucho a OMD ni me meto cassettes en el walkman, cómo echo de menos todo lo que ya no tengo. No sé, es esa idiota sensación de haber perdido el tiempo durante varios años lo que me ha traido esta mañana hasta este barrio. Vaya, no pisaba por aquí desde...no sé, ¿cuando fue la última vez? Lo mismo cuando todo aquello del muro. Otro ladrillo en el muro. Pero es que los americanos ya no nos tiran chocolatinas en paracídas, como cuando teníamos 7 años. Buah, aquello sí que son recuerdos. Lo pasábamos mal y bien al mismo tiempo, y me prometí que hiciera lo que hiciera, saldría del barrio, pero seguiría escuchando la misma emisora. Ahora quieren cerrar el aeropuerto, dicen que hay demasiado ruido para ser el centro. Al menos, espero que lo dejen como museo, o algo. Son tiempos que no conviene olvidar. A los de fuera, porque tú y yo los tenemos bastante claros; fueron cuarenta años de mierda, la isla en medio de la nada, y alrededor flotando los gulags. No he tenido cojones de volver al checkpoint Charlie, por si aún siguen los sacos de arena, joder, cada vez que le compro a la niña una barrita de caramelo de esas bicolores, me viene a la mente. Tuvo su punto, pero uno acaba aburrido. Creo que es por eso que cuando murió mi padre tiré a la basura todas sus novelas de John LeCarré; ¿sabes? uno lee novelas cuando hablan de cosas lejanas, imposibles o irrealizables, pero cuando en las novelas está pintada tu cara con otras letras y otros colores, pero sigue siendo tu cara, es más jodido aguantarlo, y es imposible de sacarle el gusto. Por eso me decía mi tía, que siempre confiaba en mí, que acabaré siendo un escritor decente, porque tengo cosas que contarle a la gente que no las vivió. Pero es que es verdad, ya nadie se traga cosas como que "holding hands within three seconds was the nearest place we've been from love".
sábado, 28 de junio de 2008
Puf.Puf.Puf.
Yo no sé bien por qué, pero como bien se dice en el toreo, no hay quinto malo. Al igual, no hay resaca buena; pero sin embargo, hay algunas malas y otras pésimas. La de hoy es de las segundas. De esas en las que te empiezas a preguntar por el sentido de la vida, el sexo de los ángeles, las injusticias de la rueda de la fortuna, lo mal que está el país y la política, la caída de Rossi en la tercera curva, y un largo etcétera. Estás ahí, sentado, viendo correr la aguja del segundero de la forma más cruel posible, y le preguntas con ironía a alguien que haya ahí arriba que cuándo va a terminar este sufrimiento. Puf, puf, puf.
Los días de resaca son una conjunción infernal de los elementos, siempre me he preguntado si Felipe II no cogería un pedo de espanto cuando se enteró de naufragio de la audaz empresa. Seguro que al día siguiente se levantó con su traje negro y su cuello de puntilla cagándose en el brandy Carlos V, y en su puta madre que, cosas del destino, eran pareja. Pero, como decía, son una conjunción bárbara de elementos. ¿Por qué hay miles mañanas insulsas en invierno, en las que nadie hace un ruido, ni pasa nada? ¿Por qué cuando decides mamarte cual perro, a la mañana siguiente hay (por este orden):las de la limpieza dando voces, el vecino de abajo con la misma canción quince veces consecutivas a todo volumen, gritos de asesinato en el pasillo, y una llamada de diez minutos a las 11 y media? Argh, me levanto con la cabeza girando sobre su propio eje, y ya no hay desayuno. Mierda. Murphy diría que al menos no se me va a caer la tostada. Me da igual, yo sólo quiero que se me quite la torrija que llevo encima.
Cabrones, seguro que la culpa es de la huelga de transportes."
Los días de resaca son una conjunción infernal de los elementos, siempre me he preguntado si Felipe II no cogería un pedo de espanto cuando se enteró de naufragio de la audaz empresa. Seguro que al día siguiente se levantó con su traje negro y su cuello de puntilla cagándose en el brandy Carlos V, y en su puta madre que, cosas del destino, eran pareja. Pero, como decía, son una conjunción bárbara de elementos. ¿Por qué hay miles mañanas insulsas en invierno, en las que nadie hace un ruido, ni pasa nada? ¿Por qué cuando decides mamarte cual perro, a la mañana siguiente hay (por este orden):las de la limpieza dando voces, el vecino de abajo con la misma canción quince veces consecutivas a todo volumen, gritos de asesinato en el pasillo, y una llamada de diez minutos a las 11 y media? Argh, me levanto con la cabeza girando sobre su propio eje, y ya no hay desayuno. Mierda. Murphy diría que al menos no se me va a caer la tostada. Me da igual, yo sólo quiero que se me quite la torrija que llevo encima.
Cabrones, seguro que la culpa es de la huelga de transportes."
viernes, 27 de junio de 2008
Así, quizá
Para una tarde de viernes despreocupada. Una coplilla de mis tiempos mozos...ayy, que tiempos.
"No dejaré que te vayas sabiendo que me has ganado con un ejército de dos soldados, en una batalla en la que yo y mis circunstancias éramos minoría absoluta, no dejaré que te vayas, quizá esa sea la clave de que no lo sepas.
Pero llegará el día en que quien se vaya seré yo, y así son las cosas, y así no te las voy a contar nunca, porque sé que no escuchas cuando canto, y me estoy dejando la voz sin tener que gastarme ni un duro en cigarrillos, y encontrandome piedras en las aceras, y papel de liar en las habitaciones que se vacían.
Estarás ahí, con la misma cara de los últimos 10 años, y yo estaré aquí, hundiendo mi Armada Invencible en la Imprenta, en las aguas de Valencia, pero no en sus costas. Con humo en el aire, y preguntandome si acabar es digno comienzo para un final abierto.
Me dará el sol en la frente, cuando mire al naciente para ver si vienes, pero será tan tarde que quizá ya ni necesite camuflarme tras las gafas que me cobijan cuando me vuelvo tímido y no me sale ni el cantar yendo de borrachera, como todas las veces que he destrozado el Bolero de Algodre en memoria de mi patria, y digo que por el río Malo bajaba una canoa.
Perderé las mismas veces que no intente ganar. Por eso, y porque temo ser cobarde, me arranco por soleares, y te digo que cuando vuelvas le habré puesto jardines a la luna, para que alguna noche de verano se siente en los bancos enfrente de mi casa. Así, quizá habre conseguido lo que nunca me propongo, que es dejar de lado mi lado oscuro, y abrir los brazos a otra vida. Que no es nada especial, es sólo sentir que respiro."
"No dejaré que te vayas sabiendo que me has ganado con un ejército de dos soldados, en una batalla en la que yo y mis circunstancias éramos minoría absoluta, no dejaré que te vayas, quizá esa sea la clave de que no lo sepas.
Pero llegará el día en que quien se vaya seré yo, y así son las cosas, y así no te las voy a contar nunca, porque sé que no escuchas cuando canto, y me estoy dejando la voz sin tener que gastarme ni un duro en cigarrillos, y encontrandome piedras en las aceras, y papel de liar en las habitaciones que se vacían.
Estarás ahí, con la misma cara de los últimos 10 años, y yo estaré aquí, hundiendo mi Armada Invencible en la Imprenta, en las aguas de Valencia, pero no en sus costas. Con humo en el aire, y preguntandome si acabar es digno comienzo para un final abierto.
Me dará el sol en la frente, cuando mire al naciente para ver si vienes, pero será tan tarde que quizá ya ni necesite camuflarme tras las gafas que me cobijan cuando me vuelvo tímido y no me sale ni el cantar yendo de borrachera, como todas las veces que he destrozado el Bolero de Algodre en memoria de mi patria, y digo que por el río Malo bajaba una canoa.
Perderé las mismas veces que no intente ganar. Por eso, y porque temo ser cobarde, me arranco por soleares, y te digo que cuando vuelvas le habré puesto jardines a la luna, para que alguna noche de verano se siente en los bancos enfrente de mi casa. Así, quizá habre conseguido lo que nunca me propongo, que es dejar de lado mi lado oscuro, y abrir los brazos a otra vida. Que no es nada especial, es sólo sentir que respiro."
jueves, 26 de junio de 2008
Camino Soria, vía Videmala

Para una pequeña ciudad, y un pequeño pueblo.
"Después de despedir a un par de sorianos de mi resi que se iban, estaba oyendo ayer por la mañana Gabinete Caligari [todo el mundo sabe que es difícil encontrar en la vida un lugar, donde el tiempo pasa cadencioso sin pesar, y el dolor es fugaz] y me di cuenta de que en el blog aún no he hablado de Videmala.
Videmala en otro tiempo fue un pueblo, y por extensión lo sigue siendo, aunque por población va camino de ser una aldea, o un anexo al desierto del Sáhara aunque con algo más de vegetación perenne. Videmala es un rincón apartado de la provincia, como otros tantos.
En el hipotético rectángulo que forma el territorio, tres de los lados están cortados por agua, y la única salida natural es hacia Aliste, pero Videmala es Tierra de Alba. Al norte, el río Aliste; al este el río Esla [embalsados ambos], al sur el río Malo. Todas las tierras del pueblo son un altiplano surcado de arrugas de pequeños valles, y caen en vacío al llegar a los ríos.
El pueblo no presenta mayores alicientes que una iglesia remodelada hasta la saciedad, una pequeña plaza a la antigua usanza, con su farola en medio, y sus bancos de mármol a la sombra de tres árboles. Una panadería, un bar. Casas vacías, que van comiendole el terreno a la vida.
Los viejos agonizan en las tardes de invierno metidos en las casas de piedra y adobe al calor del brasero, y en las tardes de verano hacen lo propio a la puerta de las casas, al calor del sol de agosto que decae a las seis de la tarde. Los jóvenes se escaparon de Videmala no cuando pudieron, sino más bien cuando se vieron obligados a ello. Y los que ya no somos tan niños, pero descendemos de aquellos que se fueron, soñamos con volver.
Esa es la paradoja. Los que se fueron, nunca quieren volver. Mi abuela lo ha repetido hasta la saciedad. Entre mi abuelo y ella encargaron la casa en la que nosotros veraneamos siempre, plantaron los árboles de la finca, pero nunca les gustó volver. Dice mi abuela que porque si tuvieron que marcharse porque las cosas iban mal, no le gusta revolver los malos recuerdos. A mí, idiota inexperto, me pasa lo contrario. Que sólo voy porque las cosas van bien, a vivir mi vida y mis veranos. Creo que por eso me gusta. Por eso, y porque allí consigo, sin nada ni nadie, ser feliz.
En Videmala conocí a mi mejor amigo, en Videmala di mi primer beso, en Videmala he triunfado y fracasado, he reído y he llorado; en Videmala siempre me pillan desprevenido los nacimientos y las muertes. En Videmala están mis amigos, los de siempre. Los que fallan muchas veces, y aciertan mil más. En Videmala está mi libertad, mi bicicleta negra que lleva varios miles de kilómetros sin haberse alejado más de treinta del pueblo. Hay caminos que no conozco, hay fuentes de las que no he bebido, hay barrancos por los que temo caer. En Videmala he jugado tantas veces a contar todas las estrellas tirado boca arriba, que ya me falta poco para llegar al final.
Videmala, visto con los ojos de cualquier foráneo, no deja de ser un pueblucho más, en declive, de la mal llamada España profunda. Videmala, desde mi ojos [la belleza está en los ojos del espectador] es el paraíso. Para mí, un verano sin pasar por allí, sin ver a la gente, sin tirarme en la noche a ver estrellas, sin jugar una pachanga de dos horas, sin pasar varias horas en el agua helada de la piscina, es el peor castigo que puede ocurrirme.
No os estoy invitando a venir; simplemente, teneis mi puerta abierta.
miércoles, 25 de junio de 2008
20th Century Boys
Para los que aún no os hayais atrevido con el cómic adulto japonés (Shônen) por la razón que sea: desconocimiento, temor al "frikismo" o lo que sea. Leedlo.
22 tomos. Un thriller como la copa de un pino. Una obra redonda, de arriba abajo. Naoki Urasawa, creador de Monster (otra obra impresionante) se supera a sí mismo. Una auténtica novela negra en imágenes, una obra coral increíble, una juego de flashbacks alucinante, que te deja sin aliento después de acabar cada tomo, y esperando impaciente al siguiente.
La historia, como se supone de una gran historia, es imposible de resumir. Vale, no voy a decir barbaridades, pero tratad de resumir El Quijote, La conjura de los necios, o L'écume des jours (de Boris Vian, que trataré otro día), y vereis que si conseguís el resumen habreis perdido la esencia.
Con 20th Century Boys es similar (lo cual implica que existe una gran diferencia, no estoy blasfemando) Una trama compleja, sin respiro, llena de sorpresas, rayana en ocasiones al hiperrealismo (la realidad, dicen, supera a la ficción), en otras ocasiones con una tendencia ci-fi (¿para qué poner sci-fi, si esto es castellano?). Y siempre, dosis de rock and roll, dosis de emoción blanda, y acción dura. El trazo rápido y la mente prodigiosas de Urasawa hacen un cuadro irrepetible.
Los personajes más carismáticos que se han visto en un cómic coral en mucho tiempo: el sublime Kenji, Otcho, Kanna... y uno de los villanos más apabullantes que recuerdo. Amigo.
La lucha entre el bien y el mal, vista de otra forma. Los niños pueden ser crueles, pero uno piensa que treinta años después nadie se acuerda. Los niños tenemos siempre proyectos, sueños irrealizables, pero nadie piensa que treinta años después tomen forma. Los niños queremos ser los reyes del mundo...pero sólo uno puede llegar a serlo.
Recomendada fehacientemente.
PD: resulta que van a estrenar la película en no mucho tiempo. Me parece un poco difícil resumir 22 tomos en una peli (aunque sean dos partes), pero habiendo visto esl tráiler, me parece que al menos la estética y la atmósfera gráfica la han clavado. Literalmente. Bueno, ahí os dejo el trailer, para que os metais en harina. Pero por favor...leedlo.
I, me, mine
Ahí fuera hace calor, y yo me aso en mi jaula de paredes blancas. Escucho música triste, y veo fotos. Ahí ha comenzado el verano, y yo estoy enclaustrado. Mi cabeza, que nunca se rinde, me pregunta la manera de escapar de aquí. Yo, que tampoco me rindo nunca, le pregunto a mi cabeza que si podría hacer el favor de callarse. El caso Slevin me distrae durante casi dos horas, y luego vuelven a empezar las despedidas. Es que desde toda la vida soy el último en irme de los sitios fríos y el primero en desaparecer de los sitios interesantes. El caso es que ha vuelto la melancolía.
Ahí fuera el mundo sigue girando, creo. Y yo aquí, con la persiana bajada a pesar de que es de noche. Preguntandome tantas cosas, cómo el sentido de la vida, dónde hay que firmar para que te quiera una de esas, por qué nadie da señales de vida si uno no hace primero señales de humo, o por qué no he salido a emborracharme yo solo.
Creo que la respuesta a esa última es "porque aún no tengo el carnet de alcohólicos anónimos, y sólo me quedan 20 euros para acabar el segundo año en Salamanca. Y cinco de ellos son para volver a casa."
Ahí fuera el mundo sigue girando, creo. Y yo aquí, con la persiana bajada a pesar de que es de noche. Preguntandome tantas cosas, cómo el sentido de la vida, dónde hay que firmar para que te quiera una de esas, por qué nadie da señales de vida si uno no hace primero señales de humo, o por qué no he salido a emborracharme yo solo.
Creo que la respuesta a esa última es "porque aún no tengo el carnet de alcohólicos anónimos, y sólo me quedan 20 euros para acabar el segundo año en Salamanca. Y cinco de ellos son para volver a casa."
martes, 24 de junio de 2008
Podemos
Desde que el mundo es mundo [es decir, hace un siglo y medio], el deporte rey es el fútbol. El fútbol, que mueve corazones, emociones, y millones. Mueve [y detiene] países; mi abuelo, que estuvo en el frente de Madrid, del lado nacional, me contó que en los ratos libres, se jugaban partidos de fútbol entre republicanos y nacionales, allá en el frente. Y luego echaban unos disparos al aire. Así que el fútbol está por encima incluso de guerras y políticos.
Y nuestro país está convulso por haber roto la barrera de los cuartos; esta vez sí, dicen los buenos que confían con fe ciega. Al fin y al cabo, la fe es masticar sin dientes, como dijo Jardiel Poncela. Cuatro, la cadena que retransmite esta Eurocopa 2008 en Austria y Suiza, se ha sacado de la manga un eslógan convertido en himno, que no podría ser más simple, y a la vez no podría ser más efectivo. Podemos.
Podemos se ha convertido en algo más que un himno, o un eslógan publicitario; se ha hecho un mantra. Como si nos hubiésemos convertido todos a la nueva religión, como si todos tuviésemos por primera vez en mucho tiempo y sin coacciones de por medio, la misma fe. Una sola voz. Podemos. Porque si algo maravilloso tenemos, es que somos capaces de extrapolar nuestras emociones. Y hemos pasado las emociones que nos aportan 90 minutos de 22 tíos tras un balón a nuestra vida real, la del día a día.
He visto escrito Podemos en las mesas de las bibliotecas. Lo he visto en papeles rotos, por el suelo. No tardaremos en ver algún graffiti. Mientras estudiamos en la residencia, nos decimos unos a otros en voz baja vamos, chavales, que podemos. Esta madrugada me han deseado tres veces suerte para el examen que probablemente suspenda con tres podemos de tres bocas diferentes. Podemos, en serio. Podemos, a modo de broma. Pero siempre la misma palabra. Dicha con algo de fuerza, con algo de aliento. Y la escuchas, y se te graba.
Me da lo mismo Cuatro. Me da lo mismo la Selección [hombre, ojalá que ganen] pero no me da lo mismo algo que ya es un fenómeno social. Un mantra, una oración. De este paganismo que nos inventamos en el siglo XXI, sin dioses pero con cielo. Porque, a fuerza de repetir una sola palabra, tan simple, tan estúpida, un verbo en presente y marcado en la primera persona del plural, a fuerza de tanta guerra, esto seguro de que sea lo que sea...podemos.
Y nuestro país está convulso por haber roto la barrera de los cuartos; esta vez sí, dicen los buenos que confían con fe ciega. Al fin y al cabo, la fe es masticar sin dientes, como dijo Jardiel Poncela. Cuatro, la cadena que retransmite esta Eurocopa 2008 en Austria y Suiza, se ha sacado de la manga un eslógan convertido en himno, que no podría ser más simple, y a la vez no podría ser más efectivo. Podemos.
Podemos se ha convertido en algo más que un himno, o un eslógan publicitario; se ha hecho un mantra. Como si nos hubiésemos convertido todos a la nueva religión, como si todos tuviésemos por primera vez en mucho tiempo y sin coacciones de por medio, la misma fe. Una sola voz. Podemos. Porque si algo maravilloso tenemos, es que somos capaces de extrapolar nuestras emociones. Y hemos pasado las emociones que nos aportan 90 minutos de 22 tíos tras un balón a nuestra vida real, la del día a día.
He visto escrito Podemos en las mesas de las bibliotecas. Lo he visto en papeles rotos, por el suelo. No tardaremos en ver algún graffiti. Mientras estudiamos en la residencia, nos decimos unos a otros en voz baja vamos, chavales, que podemos. Esta madrugada me han deseado tres veces suerte para el examen que probablemente suspenda con tres podemos de tres bocas diferentes. Podemos, en serio. Podemos, a modo de broma. Pero siempre la misma palabra. Dicha con algo de fuerza, con algo de aliento. Y la escuchas, y se te graba.
Me da lo mismo Cuatro. Me da lo mismo la Selección [hombre, ojalá que ganen] pero no me da lo mismo algo que ya es un fenómeno social. Un mantra, una oración. De este paganismo que nos inventamos en el siglo XXI, sin dioses pero con cielo. Porque, a fuerza de repetir una sola palabra, tan simple, tan estúpida, un verbo en presente y marcado en la primera persona del plural, a fuerza de tanta guerra, esto seguro de que sea lo que sea...podemos.
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