miércoles, 16 de noviembre de 2011
El hombre, el mito (V)
El tiempo, que nunca sobra, viene a visitarnos de vez en cuando. Y los estúpidos abren las ventanas del salón, le invitan a ponerse cómodo en el sofá, le regalan bombones y tratan de detenerlo inútilmente, sin saber que es uno de esos invitados que sólo te muestran cortesía porque tu casa queda de camino hacia otro destino más lejano. Aparte de eso, había gente como Johnny, que veía mal de lejos y buscaba su cara entre todas las de la ciudad. Johnny, que veía mal de lejos y buscaba su cara entre todas las de la ciudad no solía reconocer al tiempo hasta que no se le había echado encima, por eso no preparaba nada y le dispensaba un trato rápido, en ocasiones maleducado. Sin embargo, sabiendo que el tiempo iba a seguir su camino de todos modos, Johnny seguía con el suyo propio. Y se diferenciaba de los estúpidos en que, a pesar de terminar sabiendo e ignorando lo mismo que ellos, al menos a él nunca podrían acusarle de malgastar los zapatos dando vueltas.
domingo, 13 de noviembre de 2011
Born to run
Las moscas acechan a los viejos en Noviembre. Los acechan en las habitaciones del Hospital. Reconocen los números de las habitaciones. Huelen la muerte y las úlceras. He visitado depósitos de cadáveres más felices. He visto la sangre reventando contra el suelo en una explosión de felicidad, un niágara de desechos. He estado corriendo siempre para evitar este momento y aquí estoy, justo de frente. Ahora la explosión es entre mis costillas y la combustión agota el aire, porque todo ha vuelto aunque sólo fuera durante una milésima de segundo, y sólo dormido. Cómo puedes detenerlo si aparece en un sueño. Allí estás indefenso, allí no hay estrellas de rock y tú sólo te dedicas a correr entre la multitud con los brazos en alto. Allí no tienes una coraza, la que te has puesto cada día desde entonces. Corre si puedes. Corre porque puedes. Corre por los que no pueden. Tengo las manos empapadas. En un sueño sólo puedes ser el espectador de lujo de la comedia o de la tragedia, ¿a dónde quieres ir si no puedes escaparte? Nadie te avisó de cómo acababa esta película. A mí nadie me avisó de cómo empezaba. Me cortaré el pelo y huiré al oeste, al este, al sur, al norte. Daré las vueltas que sean necesarias, siempre corriendo, ahora que puedo correr. Pero nunca puedes detenerlo, nunca puedes huir si está en medio de un sueño. Cuántas vueltas hemos dado, cuántas nos faltan aún. Está todo escrito por si alguna vez se me olvida. Si alguien lo leyese, nunca lo creería. Lo dejo bajo llave para que lo encuentren los próximos inquilinos y se imaginen una historia diferente. Quién sabe, quizá somos sólo las historias que otros imaginan por nosotros. Eso es parte de otro sueño, y allí nunca puedes cambiar ninguna pieza del puzzle. Cantaremos canciones que no son la nuestra, visitaremos centros comerciales en domingos por la mañana. La tarde es para la partida de cartas. La intersección se va quedando atrás, quemaré los mapas y seguiré corriendo. Sudaré hasta quedarme sin agua. Me he despertado sudando, porque incluso en el sueño ya estaba corriendo. Tengo el pelo más corto, conozco las carreteras y los parques siniestros de madrugada, pero siempre acabo volviendo al lugar del crimen. Si me ve la policía pensará que soy el asesino. Sabes, las moscas han dejado de oler a los viejos y huelen ahora mi sudor, aunque mi puerta no está marcada con ningún número. Ha sido un placer encontrarnos de nuevo, incluso si sólo ha sido un sueño, pero ahora me voy. Tengo que seguir corriendo.
viernes, 11 de noviembre de 2011
Correo Postal
El remedio a la impaciencia, los besos en abecedario morse y las colas en las oficinas de Correos comparten un lugar común en la estantería de muchos museos. Los sellos han dejado paso a etiquetas certificadas y cada día menos buzones y más lentos se reparten las calles de nuestra ciudad. Sin embargo, yo no me he rendido a la evidencia del 2.0 y sigo agarrado a clavos ardiendo, a cafés ardiendo para despertar en el hospital. Debería contarte que he visto la cara de la muerte en hombres que descansan boca abajo en su cama. Debería relatar cómo se me han aparecido todos mis fantasmas en el pecho, en los sueños, las caras que nunca quedarán atrás y las que nunca conoceré. Debería contarte quizá por qué me salvas la vida en fascículos de trentaicinco céntimos, de nombres que he escrito en las paredes, pero no lo hago porque no estás y ya va para largo que no nos olemos, me recuerda la manta. El remedio a la impaciencia, el abecedario morse del revés, las oficinistas de Correos no pueden compartir conmigo la salvación, no pueden compartir conmigo las horas perdidas en los transportes públicos y tampoco comparten la distancia ni las batallas. Pero, en el fondo, saben de lo que hablo, porque soy yo quien le ha dado forma a cada garabato para desdibujar la realidad. Para volver a esperar cartas.
martes, 8 de noviembre de 2011
Que se besen, que se besen
18.45 pm Madrid. IFEMA, Ferraz, Génova.
Victoria Prego pone a calentar al baño maría el sarcófago en carbonita de Manuel Campo Vidal. Mientras tanto, Rajoy y Rodríguez, digo, Pérez Rubalcaba (en adelante R-R) se whatsappean. "Kmo vas a ir?" "corbta azul y traje tmb azul marino" "ok, t copio".
19.30 pm Madrid. IFEMA, Ferraz, Génova.
Victoria Prego sumerge el dedo en la carbonita ya líquida. El moderador está a punto de nieve. Le conectan el cable a la nuca por donde le introducen la actualización de software de 2011 con módulos de portugués e italiano y un cursillo de sushi por si hay hambre en el intermezzo. Rajoy merienda un plato de jamón ibérico en su despacho mientras dibuja un atardecer de Cézanne a plumilla en un folio blanco apoyado sobre su propio programa. Rodríguez, digo, Pérez Rubalcaba termina el bocadillo de nocilla que su jefa de campaña le ha preparado y envuelto en film transparente.
20.15 pm Madrid. Estudios centrales de Intereconomía.
Las prostitutas que se han pasado la tarde felando a los tertulianos de El Gato al Agua para disminuir su evidente nivel de estrés son convenientemente pagadas y despedidas. Los tertulianos hacen circular un rollo de papel higiénico de mano en mano y descorchan con gesto apacible un Tinto de Toro mientras ocupan sus lugares alrededor de la mesa.
20.30 pm Madrid. Palacio de la Moncloa
Sonsoles le sirve a José Luis un vaso de agua. "Pero si no tengo sed" "Bebe, da igual, ha dicho el médico que es bueno". José Luis se desploma al suelo inmediatamente tras hacer efecto el haloperidol. Felipe y Alfonso esperan en la puerta con la furgoneta arrancada. Se llevan el cuerpo de camino al depósito. De camino allí sólo cruzan unas palabras. "No ha estado tan mal". "Hombre, comparado con Joaquín, que no aguantó ni tres meses..."
21.15 pm Madrid. Estudios centrales de Mediaset
Paolo Vasile recarga a mano por quinta vez su AK-47 Kalashnikov para derribar a los últimos miembros del Grupo Especial de Operaciones (GEO) que vienen a impedirle que emita una cinta con la reposición del último Sálvame Deluxe en lugar del debate. Por suerte ya ha caído el último GEO cuando aparca en la puerta el autobús con las prostitutas que vienen de Intereconomía.
21.25. Madrid, IFEMA, camerinos.
R-R llegan a las afueras del palacio convenientemente iluminado como la Estrella de la Muerte. El Whatsapp coordinó sus movimientos. "Dnd stas?" "Ya stoy en Cardenal Herrera Oria, t gano d nuevo jaja". Entran separados por dos minutos. En los camerinos se esperan. Rodríguez, digo, Pérez Rubalcaba tiene preparada una rosa en su puño cerrado, a imagen y semejanza del partido que representa. Rajoy trae una plumilla, ante la imposibilidad de encontrar una gaviota completa en Madrid a estas horas. Intercambian regalos, abrazos y parabienes. "Tenía ganas de verte" "Ya te digo".
21.45 pm Madrid, IFEMA, escenario central.
Tras la reanimación cardiopulmonar a Manolo Campo Vidal, y con The Observer en la sombra por si alguien tiene que salir a sustituirle, las cámaras se encienden. R-R se dedican una última mirada de nervios, de esas que sólo pueden lanzarse dos enamorados suspendidos sobre el vacío en una cuerda floja, separados por centenares de metros entre sí, pero con tanto que decirse.
23.50 pm Madrid, IFEMA, camerinos.
El sudor es el preludio de la victoria. Cálidos aplausos tras dos horas de TV. Llegan noticias al Twitter de ambos candidatos. Todos son ganadores. Paolo Vasile ha sido capturado por un miliciano, pero las imágenes dicen que sigue vivo. Orgía en Intereconomía, no han podido ni esperar a la llegada de la segunda hornada de prostitutas. Las calles de Madrid rebosan de partidarios de ambos equipos, digo, partidos que cantan los himnos y se bañan en Cibeles, Neptuno y Madrid Río, para regocijo de AR-G.
3.45 am Madrid. Club "La Habana".
Fuera las luces son de colores. Rojo, azul, rojo. El polígono industrial es silencioso, desde la segunda planta se ve el skyline de la Corrupción. Todo ha salido bien, se abrazan. Se besan al oído reprochándose los ataques y las mentiras, pero eso los va excitando más y más. Hablan de Sanidad y de Economía agarrandose de la pechera, haciendo temblar la cama con ritmo de bossa nova. Se miran de nuevo en la habitación semi-iluminada. Se vuelven a besar y a amar, a amar hasta que R-R alcanzan el orgasmo al unísono en un paroxismo de Bipartidismo y Democracia.
Todos son ganadores.
Epílogo: 4.59 am. Madrid, calle Conde de Romanones.
C.L., que prefiere mantener el anonimato pese a ser el coordinador del tercer partido más votado de la nación, está solo en su salón. Flap, flap, flap, flap. No ha salido de casa en todo el día por miedo a ser reconocido. Flap, flap, flap, flap. La televisión aúlla con programas infernales de Teletienda, pero él espera a esa presentadora. Flap, flap, flap. Y cuando casi está, cuando casi ha llegado, llegan las 5.00 am y el Telediario viene hasta él con imágenes de la gran batalla R-R. Y es entonces cuando a C.L se le viene abajo.Flap. Flap.
Casi todos ganan.
viernes, 4 de noviembre de 2011
El banquete
"Los hombres primitivos, cuenta Aristófanes, eran esféricos [...] Deberían haber sido felices, porque compartían la perfección del círculo. [...] Entonces Zeus los castigó. Los cortó en dos como se corta un huevo. [...] Los hombres, divididos y mutilados, sintieron una desgarradora añoranza de la unidad originaria; suspiraban por la mitad perdida, deseaban algo que no sabían nombrar, algo que entreveían y adivinaban oscuramente, y habrían querido identificarse unos con otros, fundirse en un solo cuerpo. Así, hoy, miles de años después de ese castigo de Zeus, si queremos conocer la felicidad, hemos de encontrar a ese amado que es nuestro, a la parte que fue violentamente desgajada de cada uno de nosotros; y sólo Eros puede reunir a las dos partes divididas.
El amor no es, pues, el sentimiento de la plenitud, como creían los demás comensales. No existía cuando los hombres eran circulares. Sólo puede surgir de la derrota, en el abandono, en la mutilación, en la caída."[...]
Pietro Citati, "La luz de la noche"
jueves, 3 de noviembre de 2011
Have you ever seen the rain?
Hay dos putas bailando encima de esa tarima, y ¿qué voy a hacerle yo? Yo que bailé, yo que bebí, yo que salté, yo que me tiré, yo que me vine y me fui, ¿qué voy a hacerle yo? Hay dos putas bailando encima de esa tarima, mi amigo y yo bebemos mano a mano a mano a mano, esta no es nuestra música ni tampoco la de las dos putas que bailan, ellas se mueven mejor al sonajero de una cama que va y vuelve contra la pared. Se mueven mejor entre hielo, se mueven mejor entre sábanas de raso, pero no aquí ni ahora ni con nosotros. En la calle está lloviendo. Apaga la música y escucha al otro lado de la ventana. Llueve. He llegado a casa borracho, ¿por qué no me quieres besar? ¿Este aliento no es el mismo, acaso, que te dice al oído mentiras? Tanto cambia que no me reconoces y me haces dormir en el salón donde llueve, llueve tanto que quizá tenga que escaparme en una barca para buscar putas de puerto en puerto cuando en realidad te estoy buscando a ti, que nunca has visto la lluvia, porque no me has visto llover. No has visto cuando lluevo en la cocina sobre un plato de alubias con arroz, ni me has visto llover enfrente de la televisión. Quiero creer que no nos conocemos cuando hablamos, y así la ignorancia me hace más atrevido, y a ti te hace aún más bonita, por si no fuera suficiente con que me arrancaras la piel al sonreír. No nos conocemos, por eso nos ignoramos, ahí fuera llueve ¿no lo escuchas? No, no lo escuchas, duermes. Mañana estarás despierta y habrá escampado, y habré escapado. Aquellas putas nunca iban a bailar como nosotros hemos bailado, aunque bailen encima de esa tarima, y se muevan en el hielo. No bailarán como nosotros porque sus canciones no hablan de lluvia. Yo sólo querría que me escucharas y que una tarde de estas nos lloviéramos por ahí mientras las putas, ajenas a lo que significamos en medio de la calle, queman contenedores y copas. Nosotros reiremos y pasaremos al lado de las hogueras, lo he visto en una bola de cristal. Porque la vida que nos hemos perdido, simplemente, no existe.
martes, 1 de noviembre de 2011
23
Es el número de Jordan, la camiseta más vendida a lo largo de la Historia. Es un número primo. Es un después a todo lo que han sido los 22 que tantas vueltas me han dado. Es una incógnita y una puerta al futuro y las estrellas. Es dejar atrás varios nombres propios y seguir adelante con muchos más aún. El 23 tiene que ser un gran año, va a ser un gran año, porque lo vamos a luchar, porque ya llevamos tiempo luchandolo. Gracias a los que habéis estado, a los que siempre estáis, a los que habéis llegado para quedaros. Gracias, siempre gracias. Espero que lo vivamos juntos, como de costumbre. Jaionara, baby se hace mayor, pero sigue en la brecha.
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