Para VBM, con cariño. Gracias por lo enseñado.
Larga, estrecha, sombra.
Eres tú de perfil.
Y yo diciendo: dónde coño
estará el sol
ahora que ya es marzo.
Y las manos heladas.
Y los pies, fríos.
Larga, estrecha; sombra
Yo pensaba si acabaría
más tarde o más temprano
por irme al sol
por escapar.
Larga, estrecha. Sombra.
Y ahora, horizontal porque
al final yo, que
no pude irme,
yo,
sombra,
te he tumbado.
martes, 9 de marzo de 2010
lunes, 8 de marzo de 2010
25 centímetros
David Refoyo, alias Clifor (abajo a la derecha: enlace a su blog)ha abierto el fuego, con 25 centímetros (aquí, enlace a la web del libro), su primera novela, publicada por Ediciones DVD (Barcelona, 2010) al precio de 14 europios, que mucho más que gustosamente emplearé.
Otro autor zamorano que sale adelante en el panorama de la narrativa y poesía contemporánea. ¡¡Enhorabuena, Clifor!!
Otro autor zamorano que sale adelante en el panorama de la narrativa y poesía contemporánea. ¡¡Enhorabuena, Clifor!!
domingo, 7 de marzo de 2010
Comfortably numb

no está todo perdido; aún me queda el rock and roll.Alguna noche, como hoy, me despierto antes de tiempo y me imagino en otro sitio, con otra gente, sudando y cerrando bares con cuero y tachuelas. Luego me vuelvo a dormir, porque son las 6.15 de la mañana, y cuando salgo de casa llevo pitillos y las Converse, y entonces sí que me despierto con el iPod pensando, como dice Yosi, en lo que pudo haber sido y no fue. yo lo que quería era seguir soñando/con mujeres desnudas/que van al trabajo en autobuses rojos/
Claro, es fácil tirar adelante sin un riff de ametralladora de repetición, sin palabras que hieren de verdad y que te hablan en el mismo idioma que has escuchado en la calle desde que te pelabas las rodillas las tardes antes de Barrio Sésamo, es fácil dejar tu mente comfortably numb, indolente y apagada, relajada por el vacío de cualquier sinsentido. Todos los heavys tenían que haberse muerto en 1994, así no habrían padecido las lacerantes miradas cuando entran a los bares con sus melenas rizadas y sus botas altas. but the devil take tha' woman, yeah, for you know she tricked me easy, mush-a-rain-da El hotel ya estaba cerrado cuando entraron por la puerta sudando LSD por los dedos de los pies, aquel sofá no debería haber tenido alas, aquel madero no debería pasear por la acera a las siete menos veinte, porque eso no son horas, y ellos no tenían la culpa de que la funda del bajo pese seis kilos y doscientos cincuenta gramos, qué hemos hecho para perder otro gramo, suspiraron, retorcidos en la alfombra de pelo gris.no es el coro de una iglesia, es algo más visceral /sabes que no puede ser, que eso no sería Obús/ que-te-jodan, /no, no voy a cambiar/ Lo bueno es que en alguna calle de París aún se cruzan Jim, Janis, Keith, Bon, y queda la esperanza, o quizá ya sólo es el recuerdo, de lo que la música fue.
sábado, 6 de marzo de 2010
¿A qué se refieren?
¿A qué se refieren exactamente cuando dicen que Febrero fue el mes más lluvioso de los últimos 30 años? Es decir, comprendo perfectamente a lo que se refieren, pero yo me refiero a qué quieren transmitirnos con esto desde las radios. A qué aspiran. ¿Nos rasgaremos las vestiduras pensando en todos los 359 meses que fueron menos lluviosos? ¿Qué opinarían en Murcia de esto?
¿A qué se refieren exactamente? Qué estúpida inutilidad de hojas cuadriculadas colgadas en la pared de la cocina de mi abuela, y todas ellas el pluviómetro no llegó a la altura requerida para superar los 29 años anteriores. No sirvió de nada que lloviera, lloviera lo que lloviera, pensarán cabizbajos todos aquellos que observaron desde la ventana las tardes en que no pudieron salir a pasear.
No sirvieron de nada las tormentas de verano para que tú y yo nos besáramos, para que las moscas después se posaran en el porche de la casa con charcos, el ambiente pesado y el olor a ozono. No sirvió de nada el chaparrón que tenía que limpiar la plaza de barro, ni cuando aquella ladera de tierra arcillosa se derrumbó llevándose por delante la autovía, ni las casas de Colombia. ¿A qué se refieren exactamente? No pudieron expresar la poesía de la tristeza que se asocia a toda la lluvia, a los cristales, a las gotas.
No podrán juntar a todas las niñas que hicieron la revolución de las capuchas y salieron con sus hippies quince años a mojarse el pelo por las calles empedradas y cuadernos con hojas de otoño y de invierno y primavera y verano en blanco. ¿A qué se refieren? ¿Qué hubo antes de esos 30 años? ¿Cómo fue aquel mes? ¿Había aún blanco y negro? ¿Se tiraban adoquines a los grises? ¿Cuá había sido el mes más lluvioso antes? La radio me está creando un sentimiento bestial de incertidumbre, ¿era eso lo que querían? Yo veía los relámpagos naranjas de las farolas de mi calle iluminar miles de rayas verticales que mojan la acera, yo no creía en Febrero y su lluvia, la AEMET me llevará a una terrible crisis existencial.
¿A qué se refieren exactamente con que acabamos de salir del mes más lluvioso de los últimos 30 años? Y, lo que es peor: ¿Qué espera la AEMET de Marzo? ¿Acaso si llueve más que en Febrero, no lo olvidarán rápido, y pasará al anonimato de otro montón de hojas? Papel mojado, qué ironía.
Y qué será de las farolas, de las tormentas de verano, de ti y de mí que huímos de los grises, del calendario de pared de mi abuela, de las niñas hippies, qué será de la AEMET, de Murcia y de Colombia, de los charcos y de la radio, de Santa Bárbara bendita, cuando por fin llegue la sequía.
¿A qué se refieren exactamente? Qué estúpida inutilidad de hojas cuadriculadas colgadas en la pared de la cocina de mi abuela, y todas ellas el pluviómetro no llegó a la altura requerida para superar los 29 años anteriores. No sirvió de nada que lloviera, lloviera lo que lloviera, pensarán cabizbajos todos aquellos que observaron desde la ventana las tardes en que no pudieron salir a pasear.
No sirvieron de nada las tormentas de verano para que tú y yo nos besáramos, para que las moscas después se posaran en el porche de la casa con charcos, el ambiente pesado y el olor a ozono. No sirvió de nada el chaparrón que tenía que limpiar la plaza de barro, ni cuando aquella ladera de tierra arcillosa se derrumbó llevándose por delante la autovía, ni las casas de Colombia. ¿A qué se refieren exactamente? No pudieron expresar la poesía de la tristeza que se asocia a toda la lluvia, a los cristales, a las gotas.
No podrán juntar a todas las niñas que hicieron la revolución de las capuchas y salieron con sus hippies quince años a mojarse el pelo por las calles empedradas y cuadernos con hojas de otoño y de invierno y primavera y verano en blanco. ¿A qué se refieren? ¿Qué hubo antes de esos 30 años? ¿Cómo fue aquel mes? ¿Había aún blanco y negro? ¿Se tiraban adoquines a los grises? ¿Cuá había sido el mes más lluvioso antes? La radio me está creando un sentimiento bestial de incertidumbre, ¿era eso lo que querían? Yo veía los relámpagos naranjas de las farolas de mi calle iluminar miles de rayas verticales que mojan la acera, yo no creía en Febrero y su lluvia, la AEMET me llevará a una terrible crisis existencial.
¿A qué se refieren exactamente con que acabamos de salir del mes más lluvioso de los últimos 30 años? Y, lo que es peor: ¿Qué espera la AEMET de Marzo? ¿Acaso si llueve más que en Febrero, no lo olvidarán rápido, y pasará al anonimato de otro montón de hojas? Papel mojado, qué ironía.
Y qué será de las farolas, de las tormentas de verano, de ti y de mí que huímos de los grises, del calendario de pared de mi abuela, de las niñas hippies, qué será de la AEMET, de Murcia y de Colombia, de los charcos y de la radio, de Santa Bárbara bendita, cuando por fin llegue la sequía.
viernes, 5 de marzo de 2010
Espacio exterior
Para mi padre, por su 54 cumpleaños.
"La última vez que el comandante Prieto vio la Tierra a través del ojo de buey que le conectaba al vacío en la Tannhauser, sonaban en sus oidos todas las notas que le habían traído desde 1956 al espacio exterior. Las tripas de metal de la nave no sufrían de gases en gravedad cero, pensaba contraído el rostro mientras apretaba su sonda. La de escape. La de escape de la nave no, la del comandante.
El comandante hizo lo que pudo por adaptarse mientras el tiempo había ido corriendo a su alrededor. Se hizo a la comida enlatada en plomo tras el apocalipsis nuclear. Se hizo a las redes sociales, incluso a la tercera generación de su familia. Y ahora la tierra se iba acabando, y el comandante Prieto volaba en la Tannhauser recordando películas, relojes, soñando con y sin fiebre.
El comandante Prieto perdió todo su pelo allá por Infantería cuando patrullaban los Monegros en aerodeslizadores posteriores a la Pequeña Guerra, y las radiaciones hicieron lo suyo. Pero le favorecía a la hora de calzarse el casco de las mejores misiones exteriores. Y de transportar todas las monedas de la nave de un lado a otro, como uno de los castigos eternos de la mitología griega por haber infringido alguna de las Leyes de la Robótica.
Y luego, cuando estaba de nuevo pegado con velcro al suelo de la nave, giraba su cabeza sobre su propio eje, y pensaba más en el vacío que en lo de dentro, pensaba en llegar a Júpiter a por el monolito con el pequeño motor autoimpulsado por iones de cuatro tiempos, todo siempre fueron lágrimas en la lluvia, y el comandante lamentaba no haberse llevado al espacio una foto de mi madre ni un libro de Asimov como los que yo intenté copiar ni una guitarra de madera y seis cuerdas, porque sonaba el brasas de José Feliciano cuando la Tierra desaparecía por el ojo de buey.
Y delante, seguía la aventura."
felicidades, boss
jueves, 4 de marzo de 2010
Deja que pasemos sin miedo
/lucha de gigantes
/convierte el aire en gas natural
/un duelo salvaje advierte
/lo cerca que ando de entrar
/en un mundo descomunal
Love of Lesbian sumados con Antonio Vega en una ecuación de incógnita y media. Grabé mis iniciales en el Penta con una llave la última vez que estuve.
/convierte el aire en gas natural
/un duelo salvaje advierte
/lo cerca que ando de entrar
/en un mundo descomunal
Love of Lesbian - Lucha de gigantes [Acústico] /// Bandalismo.net from Bandalismo.net on Vimeo.
Love of Lesbian sumados con Antonio Vega en una ecuación de incógnita y media. Grabé mis iniciales en el Penta con una llave la última vez que estuve.
lunes, 1 de marzo de 2010
Patología General
En algún momento del ventrículo izquierdo me hierve la sangre. Luego la eyecto con un golpe seco hacia arriba y se desvía en la carótida común izquierda, supongo que se me termina perdiendo alrededor del polígono de Willis. Girando caliente y sin sentido fijo, creo que a eso es a lo que le llaman darle vueltas a la cabeza. Porque yo intenté girarla sobre el atlas y el axis y todo lo que obtuve fue un collarín durante tres meses, ¿verdad que me voy a mejorar, doctor? usted sólo dígame que sí, que para el resto yo siempre he sido muy bueno, y mire, ahora que viene la primavera saldré a rellenar mi atelectasia con esporas de gramíneas, a meterme corticoides por la boca hasta que me salgan por los poros y así deje de oler esta sarta de feromonas que me inmunizan contra todo lo que me roza la piel.
En algún momento de mi estómago todo este factor intrínseco se me está saliendo, será por eso que la sangre se me ha licuado bajando mi hematocrito, haciendo que me hierva con más facilidad en ese ventriculo que le decía, y mi hígado tiene tubos de colores que seguramente acabarán por estancarse y mi barriga será el estanque de patos donde mi abuelo me llevaba a tirar las migas que quedaban en el mantel. Son geniales los abuelos que sacuden el mantel desde el balcón y luego se quedan viendo cómo vienen los gorriones al asfalto, y no les importa el inherente riesgo de atropello ni de asfixia por los gases emanados al calor de este verano que ya huelo. Yo le hablaba de mi precioso y fibrosado hígado, cuya cápsula se irá derritiendo al alcohol etílico como podría derretirse mi bazo en una colisión frontal a cientotreintkilómetrosporhora, como podría derretirse mi tabique si siguiera los pasos de Mick Jagger, como podria derretirse mi tibia si me hiciese skinhead.
En algún momento de mi vejiga guardo toda la prisa de que la ciudad líquida se me oculte entre las piernas, y la hiperplasia benigna de próstata es sólo otro factor de riesgo más que me va a acercando a las arrugas en la frente, a la constante pérdida de colágeno a la que nos hallamos expuestos en este planeta regado por radiaciones ultravioleta, que se extinguirá bajo el manto terrible de políticos y agoreros que escriben manuales que pesan toneladas en la espalda y en la mente apenas pesan, pero ocupan todo el espacio donde debería ir la poesía de Baudelaire, los herederos de Baltasar Lobo y los atardeceres en la playa de Caparica.
Doctor, yo sé que sólo soy hipocondríaco, pero le juro que cuando ella no me mira me duele un poco más. ¿Es grave?
En algún momento de mi estómago todo este factor intrínseco se me está saliendo, será por eso que la sangre se me ha licuado bajando mi hematocrito, haciendo que me hierva con más facilidad en ese ventriculo que le decía, y mi hígado tiene tubos de colores que seguramente acabarán por estancarse y mi barriga será el estanque de patos donde mi abuelo me llevaba a tirar las migas que quedaban en el mantel. Son geniales los abuelos que sacuden el mantel desde el balcón y luego se quedan viendo cómo vienen los gorriones al asfalto, y no les importa el inherente riesgo de atropello ni de asfixia por los gases emanados al calor de este verano que ya huelo. Yo le hablaba de mi precioso y fibrosado hígado, cuya cápsula se irá derritiendo al alcohol etílico como podría derretirse mi bazo en una colisión frontal a cientotreintkilómetrosporhora, como podría derretirse mi tabique si siguiera los pasos de Mick Jagger, como podria derretirse mi tibia si me hiciese skinhead.
En algún momento de mi vejiga guardo toda la prisa de que la ciudad líquida se me oculte entre las piernas, y la hiperplasia benigna de próstata es sólo otro factor de riesgo más que me va a acercando a las arrugas en la frente, a la constante pérdida de colágeno a la que nos hallamos expuestos en este planeta regado por radiaciones ultravioleta, que se extinguirá bajo el manto terrible de políticos y agoreros que escriben manuales que pesan toneladas en la espalda y en la mente apenas pesan, pero ocupan todo el espacio donde debería ir la poesía de Baudelaire, los herederos de Baltasar Lobo y los atardeceres en la playa de Caparica.
Doctor, yo sé que sólo soy hipocondríaco, pero le juro que cuando ella no me mira me duele un poco más. ¿Es grave?
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