Para mi hermano.
"Via Libre es el último rincón del mundo civilizado. Es ese lugar tan manido de las películas oscuras que acaban con una despedida. Y hasta para una despedida en mitad de la tarde, acaba siendo un lugar manido. Pero es un lugar mágico, para la última de la noche.
A tres metros de la vía del tren, el último lugar del mundo civilizado apenas cierra sus puertas cuando ha salido el sol. Hay siempre un camarero con historias de una vez al año, hay cerveza en una copa alta, grande y pesada, hay mezclas como en los mejores tiempos del cine negro. Y un pianista cerraría el conjunto con diez sobre diez. Pero no, allí ni sobra ni falta nada ni nadie. Allí quien va sabe lo que puede encontrar, allí hay poco lugar para las sorpresas, pero eso no significa que todas las veces sea un guión calcado de la anterior. Siempre hay una conversación hasta que se acabe de derretir el hielo, sea de tónica o de cocktail. Siempre hay un rato largo para cada cigarro, aunque uno no sea fumador más que de forma pasiva.
Vía Libre representa todo eso que no está expuesto de manera regular a los ojos del mundo, representa ese espíritu de intimidad cómplice, de una entrada laberíntica recogida entre tablones de madera barnizada, y vitrinas con vinilos y botellas. Es un cierto paso entre el empedrado y los soportales, y el balastro y las traviesas con raíles brillantes y oxidados. Nadie cruza ya por la estación más que cada mucho rato. Es un lugar meláncolico, que cualquier poeta o escritor de novela policíaca podría aprovechar para una escena. Pero al mismo tiempo, cada vez que lo visitas sientes que la vida late debajo de toda esa capa, esa máscara de escayola y bar en dos alturas.
Vía Libre significa ni más ni menos que lo que quiere decir. El comienzo o el final de algún que otro camino. Y de alguna que otra noche, para qué mentir."
jueves, 8 de mayo de 2008
martes, 6 de mayo de 2008
Generación del 88
Para toda la gente que conozco que nació el mismo año que yo. Los que no...lo siento.
" Se me ha ocurrido cerca de la una de la madrugada, lo que le quita parte de la seriedad y logica [ilogica] que pudiese tener a priori. Pero vamos alla.
Vengo de un lugar muy cercano, tan cercano que se puede tocar con la punta de los dedos, tan cercano que veinte años no son nada y de aqui a poco tiempo nos veremos cantando con Serrat "fa vint anys que tinc vint anys", antes de que eso suceda, ara que tinc vint anys le canto a nuestras vidas.
Nuestras vidas empiezan doce meses antes de que caiga el telon [el de acero] con lo cual no seria arriesgado hablar de que fuimos los mismos a los que Freddie Mercury les cantó que the show must go on. Somos espectaculo, es lo unico que tengo claro hasta ahora.
Nuestras vidas siguen cuando se rompe el imperio, y nunca podremos estar back in the USSR, sino que tenemos en nuestras manos un puzzle de matrioshkas, y ahora que tenemos la juventud en nuestras manos, le rendimos homenaje mezclando, noche tras noche, el Vodka de cualquier palo. Pero con limon, mucho mejor, porque mi padre siempre me dijo que el destornillador era el mejor de todos los malos cubatas. Y me recomendó que bebiese whisky 12 años.
¿Qué le voy a hacer, papá, si tengo mas de 19? Creo que por eso bebo ron.
Nuestras tardes ya no fueron como las de mi hermano mayor, pero tampoco han sido ya como la de vuestros hermanos pequeños. Yo aún merendaba con Barrio Sésamo, yo aún tuve clase por la tarde [por muchos años], yo aún jugué al futbito y no tuve una Play hasta los 16 años, momento en que empecé a conocerme, y por tanto, a traicionarme.
Recuerdo con especial cariño las cintas de cassette que mi padre ponía y que acompañaba a la guitarra, que renegó de la guitarra cuando mi hermano quiso ser estrella de rock y tuvo mas penas que gloria. Y tengo en usufructo una Fender acústica, qué más dará.
Mientras nosotros crecíamos, nació el roce de tu cuerpo, so payaso y unas cuantas más que ahora cantamos cada noche en los bares cuando el cuerpo nos pide más, y creemos haber descubierto el mundo, pero sólo estaba debajo de nuestros pies. Y esto nos lo tuvo que cantar Fito cuando decidió quedarse solo. Curioso, la primera canción que soy consciente de haber berreado es Alucinante.[PD: Fito, por que te vendiste? Los del '90 no se lo merecían...]
Y en la tele, cuando empezamos a acercarnos al siglo XXI, y nuestros padres trataban de reunir en libros todo lo que habían visto, oido y aprendido sobre el siglo XX, nosotros íbamos dejando de lado los dibujos para pasarnos a Friends. Aunque se nos escapara algo.
Sí, nos llegó el 2000, y recuerdo aquella nochevieja en la que la unica aspiracion era salir a poner petardos para el nuevo milenio, y nada de pagar diez mil pelas para estar una noche en un bar vestido de etiqueta. ¿Nos hemos vendido nosotros también? Bah, hemos cambiado, c'est tout.
Mis padres, cuando yo era más pequeño, cenaban con la sintonia de La Linterna, en la Cope. Y despues, desde mis 10 años o así, cenamos en casa con Hora 25, de la Ser. Mi hermano fue de los pioneros escuchando Milenio 3, y acojonándome en las madrugadas del verano como pocas otras cosas han logrado hacerlo. Y también me ensenó a oir a Cebrián en La Rosa de los Vientos, que dejó de soplar para siempre hace poco menos de un año. Y, eso sí, desde siempre, desde que volvíamos cada domingo del pueblo en el Opel Corsa, el Carrusel Deportivo de Pepe Domingo Castaño y Paco González.
-Pepe, un purito!!! Y el año que dejaron de anunciarlo, por prohibiciones tabaquísticas, fue cuando empezaron a fumar parte de mis amigos.
Y, enlazando, recuerdo que estaba viendo Friends en el Plus [míticas horas en codificado, rayas grises], cuando en el intermedio vi arder el cielo de Manhattan. Y no, no lo entendí [sigo sin entenderlo] Pero es que según fueron pasando los años, vivimos un par de guerras estúpidas, de las que no fuimos conscientes, o lo fuimos siendo poco a poco. Y salimos a la calle en 2003, y con la sinrazón de muerte del 11 de marzo de 2004, porque ya empezábamos a creer que teníamos conciencia social, que ya empezábamos a tener ideas de política, a saberlo todo sobre el mundo.
Y eso molaba, pero creo que a estas alturas me he dado cuenta de que soy un ignorante. Nadie es perfecto, supongo. Y yo menos.
Y fuimos llegando, al bachillerato, esos dos años mágicos para mí [espero que para todos también] donde se quedaron claras nuestras ideas, cercanos a lo que nos hacen llamar mayoría de edad, y que viendolo ahora un poco más tarde, se me antoja demasiado temprano.
Quien esta con nosotros, y quien esta contra nosotros.
Quien soy yo.
Que quiero de mi vida, y que estoy haciendo con ella.
Que quieren de mi, y, ¿acaso es lo mismo que yo quiero?
A quien quiero, si es que quiero. O soy querid@
Que mundo es este, y ¿este es el mundo que quiero?
Ahora que está encima de nosotros el año de nuestros 20 años, ahora que algun@s ya están dentro de ellos, y otros esperamos con ilusión, o simplemente esperamos, me surgen tantas grandes ideas que no me caben en la cabeza, me surgen tantas dudas que se me acaban los signos de interrogación. Me surgen tantos proyectos que se me acaba el tiempo, me surgen tantas responsabilidades que mis días vuelan. Me surgen tantos sueños que me cuesta despertarme a las 7, me surgen tantas cosas terrenales que me pesan los pies cuando quiero despegar.
Pero lo que me queda claro es que hemos llegado a este punto. Que nada va a volver atrás, no vamos a cambiar nuestro breve pasado, y nuestro futuro está en nuestras manos. Y yo no quiero que nos lo roben. ¿Será que tengo miedo? Si sirve para ir hacia adelante, bienvenido sea.
Feliz generación del 88. A lo mejor no haremos historia, pero nos quedarán buenos recuerdos.
" Se me ha ocurrido cerca de la una de la madrugada, lo que le quita parte de la seriedad y logica [ilogica] que pudiese tener a priori. Pero vamos alla.
Vengo de un lugar muy cercano, tan cercano que se puede tocar con la punta de los dedos, tan cercano que veinte años no son nada y de aqui a poco tiempo nos veremos cantando con Serrat "fa vint anys que tinc vint anys", antes de que eso suceda, ara que tinc vint anys le canto a nuestras vidas.
Nuestras vidas empiezan doce meses antes de que caiga el telon [el de acero] con lo cual no seria arriesgado hablar de que fuimos los mismos a los que Freddie Mercury les cantó que the show must go on. Somos espectaculo, es lo unico que tengo claro hasta ahora.
Nuestras vidas siguen cuando se rompe el imperio, y nunca podremos estar back in the USSR, sino que tenemos en nuestras manos un puzzle de matrioshkas, y ahora que tenemos la juventud en nuestras manos, le rendimos homenaje mezclando, noche tras noche, el Vodka de cualquier palo. Pero con limon, mucho mejor, porque mi padre siempre me dijo que el destornillador era el mejor de todos los malos cubatas. Y me recomendó que bebiese whisky 12 años.
¿Qué le voy a hacer, papá, si tengo mas de 19? Creo que por eso bebo ron.
Nuestras tardes ya no fueron como las de mi hermano mayor, pero tampoco han sido ya como la de vuestros hermanos pequeños. Yo aún merendaba con Barrio Sésamo, yo aún tuve clase por la tarde [por muchos años], yo aún jugué al futbito y no tuve una Play hasta los 16 años, momento en que empecé a conocerme, y por tanto, a traicionarme.
Recuerdo con especial cariño las cintas de cassette que mi padre ponía y que acompañaba a la guitarra, que renegó de la guitarra cuando mi hermano quiso ser estrella de rock y tuvo mas penas que gloria. Y tengo en usufructo una Fender acústica, qué más dará.
Mientras nosotros crecíamos, nació el roce de tu cuerpo, so payaso y unas cuantas más que ahora cantamos cada noche en los bares cuando el cuerpo nos pide más, y creemos haber descubierto el mundo, pero sólo estaba debajo de nuestros pies. Y esto nos lo tuvo que cantar Fito cuando decidió quedarse solo. Curioso, la primera canción que soy consciente de haber berreado es Alucinante.[PD: Fito, por que te vendiste? Los del '90 no se lo merecían...]
Y en la tele, cuando empezamos a acercarnos al siglo XXI, y nuestros padres trataban de reunir en libros todo lo que habían visto, oido y aprendido sobre el siglo XX, nosotros íbamos dejando de lado los dibujos para pasarnos a Friends. Aunque se nos escapara algo.
Sí, nos llegó el 2000, y recuerdo aquella nochevieja en la que la unica aspiracion era salir a poner petardos para el nuevo milenio, y nada de pagar diez mil pelas para estar una noche en un bar vestido de etiqueta. ¿Nos hemos vendido nosotros también? Bah, hemos cambiado, c'est tout.
Mis padres, cuando yo era más pequeño, cenaban con la sintonia de La Linterna, en la Cope. Y despues, desde mis 10 años o así, cenamos en casa con Hora 25, de la Ser. Mi hermano fue de los pioneros escuchando Milenio 3, y acojonándome en las madrugadas del verano como pocas otras cosas han logrado hacerlo. Y también me ensenó a oir a Cebrián en La Rosa de los Vientos, que dejó de soplar para siempre hace poco menos de un año. Y, eso sí, desde siempre, desde que volvíamos cada domingo del pueblo en el Opel Corsa, el Carrusel Deportivo de Pepe Domingo Castaño y Paco González.
-Pepe, un purito!!! Y el año que dejaron de anunciarlo, por prohibiciones tabaquísticas, fue cuando empezaron a fumar parte de mis amigos.
Y, enlazando, recuerdo que estaba viendo Friends en el Plus [míticas horas en codificado, rayas grises], cuando en el intermedio vi arder el cielo de Manhattan. Y no, no lo entendí [sigo sin entenderlo] Pero es que según fueron pasando los años, vivimos un par de guerras estúpidas, de las que no fuimos conscientes, o lo fuimos siendo poco a poco. Y salimos a la calle en 2003, y con la sinrazón de muerte del 11 de marzo de 2004, porque ya empezábamos a creer que teníamos conciencia social, que ya empezábamos a tener ideas de política, a saberlo todo sobre el mundo.
Y eso molaba, pero creo que a estas alturas me he dado cuenta de que soy un ignorante. Nadie es perfecto, supongo. Y yo menos.
Y fuimos llegando, al bachillerato, esos dos años mágicos para mí [espero que para todos también] donde se quedaron claras nuestras ideas, cercanos a lo que nos hacen llamar mayoría de edad, y que viendolo ahora un poco más tarde, se me antoja demasiado temprano.
Quien esta con nosotros, y quien esta contra nosotros.
Quien soy yo.
Que quiero de mi vida, y que estoy haciendo con ella.
Que quieren de mi, y, ¿acaso es lo mismo que yo quiero?
A quien quiero, si es que quiero. O soy querid@
Que mundo es este, y ¿este es el mundo que quiero?
Ahora que está encima de nosotros el año de nuestros 20 años, ahora que algun@s ya están dentro de ellos, y otros esperamos con ilusión, o simplemente esperamos, me surgen tantas grandes ideas que no me caben en la cabeza, me surgen tantas dudas que se me acaban los signos de interrogación. Me surgen tantos proyectos que se me acaba el tiempo, me surgen tantas responsabilidades que mis días vuelan. Me surgen tantos sueños que me cuesta despertarme a las 7, me surgen tantas cosas terrenales que me pesan los pies cuando quiero despegar.
Pero lo que me queda claro es que hemos llegado a este punto. Que nada va a volver atrás, no vamos a cambiar nuestro breve pasado, y nuestro futuro está en nuestras manos. Y yo no quiero que nos lo roben. ¿Será que tengo miedo? Si sirve para ir hacia adelante, bienvenido sea.
Feliz generación del 88. A lo mejor no haremos historia, pero nos quedarán buenos recuerdos.
lunes, 5 de mayo de 2008
The Concert in Central Park
Para la musica ligera.
"Si hubiera tenido que apostar dinero, seguro que habria perdido, pensó mientras cruzaba el Potomac, abandonando de esta simple y llana forma el estado de Maryland, y entrando en Virginia. Bah, el viaje no será largo, se dijo, y cerró los ojos mientras encendía el iPod y lo dejaba en sesión aleatoria. Camino de Nueva York, donde las calles no tienen nombre.
Algún algoritmo matemático del reproductor se alió con la casualidad y empezó a cantar Paul Simon, en el mejor estéreo en 50 millas a la redonda. Como quien no quiere la cosa, por supuesto. Se le dibujó la media sonrisa a medida que se iba quedando dormido. Y despertó un tiempo indeterminado después, con el tren traqueteando a medida que tomaba una ligera curva a la derecha, sin recuerdos de haber soñado, y sin sombra de descanso en las bolsas que subrayaban sus ojos.
Manhattan tomaba forma varias millas adelante, la ciudad en la que nadie es de nadie, y nadie es de allí. No habría otra palabra mejor para describirlo que Skyline, ppensó, recreándose en la forma puntiaguda de la "k" y la "y", que parecían pintadas de gris brillante contra el cielo que se oscurecía poco a poco.
El Barrio, así llaman ahora los que lo pueblan al Harlem, escenario de tantas obras. Teatro y calles agujereadas, amplio sentido de la palabra, pero tantas y tantas veces dramas más que comedias. Ahora era el metro plateado y de formas suaves el que ahorraba sus pasos. No pudo sino reverenciarse al pasar por la parada del estadio de los Yankees, lo más cerca de la superficie del Bronx que iba a estar en mucho tiempo, y es que hay lugares en los que quizá es mejor entrar directamente en profundidad, hay ocasiones en que son preferibles 12 antes que 6 pies bajo tierra. Y algún apeadero, claro está.
Se bajó en la Séptima, sin saber lo que buscaba, pero sabiendo de sobra lo que podía encontrar. No, aquella no era la noche, cuántos se han hundido por menos. Un boxeador, pero un luchador más bien, por su negocio, de pie ante tanto trajín, ante la ruina y la gloria que a menudo no están separadas más que por un escalón y tres cuerdas de goma. Y una toalla, y un mundo.
No había aire frío, era septiembre e incluso taan al norte aún se permitían lujos climáticos como posponer el otoño. Central Park abría el pulmón a la calle doscientas yardas más allá, a la izquierda. Pasó al lado del Dakota estremeciéndose y evitando mirar al escaparate, como si temiera el reflejo de unas lentes redondas, y siete u ocho balas. Un maldito cargador, sólo eso, y miles de sueños imaginados, rotos. Dios, pensó, dónde estabas entonces. Y siguió caminando.
Entró en el parque, hacia la explanada que coronaba todas las héctareas con lomas suaves y árboles importados; el dinero no lo es todo, pero aún puede darle la vuelta al mundo. Y se sentó en un banco, pensando en el día de veintisiete años atrás en que medio millón de personas volvieron a romper el sonido del silencio. Hay cosas que sólo pasan una vez en la vida, y no todas las vidas tienen el derecho a pasar por una sola cosa.
People hearing without listening
People writing songs that voices never share
Hay veces que compartir, es mucho más que vivir."
"Si hubiera tenido que apostar dinero, seguro que habria perdido, pensó mientras cruzaba el Potomac, abandonando de esta simple y llana forma el estado de Maryland, y entrando en Virginia. Bah, el viaje no será largo, se dijo, y cerró los ojos mientras encendía el iPod y lo dejaba en sesión aleatoria. Camino de Nueva York, donde las calles no tienen nombre.
Algún algoritmo matemático del reproductor se alió con la casualidad y empezó a cantar Paul Simon, en el mejor estéreo en 50 millas a la redonda. Como quien no quiere la cosa, por supuesto. Se le dibujó la media sonrisa a medida que se iba quedando dormido. Y despertó un tiempo indeterminado después, con el tren traqueteando a medida que tomaba una ligera curva a la derecha, sin recuerdos de haber soñado, y sin sombra de descanso en las bolsas que subrayaban sus ojos.
Manhattan tomaba forma varias millas adelante, la ciudad en la que nadie es de nadie, y nadie es de allí. No habría otra palabra mejor para describirlo que Skyline, ppensó, recreándose en la forma puntiaguda de la "k" y la "y", que parecían pintadas de gris brillante contra el cielo que se oscurecía poco a poco.
El Barrio, así llaman ahora los que lo pueblan al Harlem, escenario de tantas obras. Teatro y calles agujereadas, amplio sentido de la palabra, pero tantas y tantas veces dramas más que comedias. Ahora era el metro plateado y de formas suaves el que ahorraba sus pasos. No pudo sino reverenciarse al pasar por la parada del estadio de los Yankees, lo más cerca de la superficie del Bronx que iba a estar en mucho tiempo, y es que hay lugares en los que quizá es mejor entrar directamente en profundidad, hay ocasiones en que son preferibles 12 antes que 6 pies bajo tierra. Y algún apeadero, claro está.
Se bajó en la Séptima, sin saber lo que buscaba, pero sabiendo de sobra lo que podía encontrar. No, aquella no era la noche, cuántos se han hundido por menos. Un boxeador, pero un luchador más bien, por su negocio, de pie ante tanto trajín, ante la ruina y la gloria que a menudo no están separadas más que por un escalón y tres cuerdas de goma. Y una toalla, y un mundo.
No había aire frío, era septiembre e incluso taan al norte aún se permitían lujos climáticos como posponer el otoño. Central Park abría el pulmón a la calle doscientas yardas más allá, a la izquierda. Pasó al lado del Dakota estremeciéndose y evitando mirar al escaparate, como si temiera el reflejo de unas lentes redondas, y siete u ocho balas. Un maldito cargador, sólo eso, y miles de sueños imaginados, rotos. Dios, pensó, dónde estabas entonces. Y siguió caminando.
Entró en el parque, hacia la explanada que coronaba todas las héctareas con lomas suaves y árboles importados; el dinero no lo es todo, pero aún puede darle la vuelta al mundo. Y se sentó en un banco, pensando en el día de veintisiete años atrás en que medio millón de personas volvieron a romper el sonido del silencio. Hay cosas que sólo pasan una vez en la vida, y no todas las vidas tienen el derecho a pasar por una sola cosa.
People hearing without listening
People writing songs that voices never share
Hay veces que compartir, es mucho más que vivir."
sábado, 3 de mayo de 2008
The Godfather
Para mi sobrina y ahijada.
"Ella era una heroina pura y dura, de las mejores.
No me estoy refiriendo a que no la hubiesen mezclado en ningun laboratorio ni a la sombra de los arboles colombianos, con los troncos rezumando caucho blanco. Ella era heroina de las que salvan la situacion cuando se viene todo abajo, cuando le han disparado a todo mundo y los malos tienen todas las de ganar. Ella me hacia alucinar, pero sin efectos psicotropicos, ella me tuvo en sus manos, y yo tuve las manos vacias, y ni siquiera una cuchara chamuscada.
Ella era la reina del garito, cuando entre por ultima vez a comprar unos donuts sin agujero, y tampoco me quedaban sonrisas en el monedero cuando fui a pagarle. Llevaba ella sus labios prendidos bajo el flequillo, y su escote apuntaba a la salida, mi resistencia se venia abajo sin soplar, y el Cardhu de aquella noche viendo la tele fue el mas malteado de los ultimos 12. Años.
Ella era la esperanza de ganar mi ultima vaca al mus, despues de haber perdido todas las ovejas jugando al cinquillo en tascas de pueblo. La desesperanza de apostar al rojo y que pierdan los republicanos otra guerra mas, cumpliendose la voluntad del general y no la voluntad general. Eso era ella.
Ella era algo asi como sangre, sin necesidad de ser pegajosa. De vez en cuando, la notaba latir en mis sienes, subirseme a las mejillas, ponerme a doscientos en carreteras de sesenta y noventa con curvas, escocerme de año en año, y fugarse la mayoria del rato. Pero el resto del tiempo, ella me daba la vida.
Ella era mas que una heroina. No habria necesitado caballo ni siquiera cuando su coche encendio la luz auxiliar para salir del garaje y no regresar jamas con los faros por delante. Ella, por lo que me han contado, ahora trabaja en algun sitio serio, y yo mientras sigo con las manos manchadas de grasa, y los ojos llenos de legañas, porque cada diez minutos me sigo despertando y aun me he lavado la cara. Por si esto es un sueño, y va a volver.
No va a volver, ¿verdad, doctor?
"Ella era una heroina pura y dura, de las mejores.
No me estoy refiriendo a que no la hubiesen mezclado en ningun laboratorio ni a la sombra de los arboles colombianos, con los troncos rezumando caucho blanco. Ella era heroina de las que salvan la situacion cuando se viene todo abajo, cuando le han disparado a todo mundo y los malos tienen todas las de ganar. Ella me hacia alucinar, pero sin efectos psicotropicos, ella me tuvo en sus manos, y yo tuve las manos vacias, y ni siquiera una cuchara chamuscada.
Ella era la reina del garito, cuando entre por ultima vez a comprar unos donuts sin agujero, y tampoco me quedaban sonrisas en el monedero cuando fui a pagarle. Llevaba ella sus labios prendidos bajo el flequillo, y su escote apuntaba a la salida, mi resistencia se venia abajo sin soplar, y el Cardhu de aquella noche viendo la tele fue el mas malteado de los ultimos 12. Años.
Ella era la esperanza de ganar mi ultima vaca al mus, despues de haber perdido todas las ovejas jugando al cinquillo en tascas de pueblo. La desesperanza de apostar al rojo y que pierdan los republicanos otra guerra mas, cumpliendose la voluntad del general y no la voluntad general. Eso era ella.
Ella era algo asi como sangre, sin necesidad de ser pegajosa. De vez en cuando, la notaba latir en mis sienes, subirseme a las mejillas, ponerme a doscientos en carreteras de sesenta y noventa con curvas, escocerme de año en año, y fugarse la mayoria del rato. Pero el resto del tiempo, ella me daba la vida.
Ella era mas que una heroina. No habria necesitado caballo ni siquiera cuando su coche encendio la luz auxiliar para salir del garaje y no regresar jamas con los faros por delante. Ella, por lo que me han contado, ahora trabaja en algun sitio serio, y yo mientras sigo con las manos manchadas de grasa, y los ojos llenos de legañas, porque cada diez minutos me sigo despertando y aun me he lavado la cara. Por si esto es un sueño, y va a volver.
No va a volver, ¿verdad, doctor?
viernes, 2 de mayo de 2008
Prime Time
Se perdio en Santiago, que le vamos a hacer. La [des]ilusion es lo que cuenta. Creo que no he repetido esta palabra tantas veces en mi vida como en estos tres dias. Bah, que mas da, lo que no puede ser no puede ser, y ademas es imposible. Hoy, entrega musical.
Alan Parsons Project
Si quereis informacion veraz, id a la Wikipedia. Mi opinion sobre A.P.P [por abreviar]. Solo de lo mejor de los ochenta. Musica electronica liderada por el que fuera ingeniero de sonido de los Pink Floyd. Un rock suave y progresivo, en ocasiones tildado de falta de ritmo fuerte. Supongo que a dia de hoy algun remix haria furor.
Las canciones electronicas instrumentales son impresionantes, pero si quereis partiros el corazon, escuchad las vocales, con el granderrimo Eric Woolfson [cofundador junto con Alan Parsons] a la voz y escribiendo. Los estribillos pegadizos, con proyecciones futuristas, con ese toque gris y triste de las tardes de lluvia, de las calles vacias. Noches oscuras, vidas abandonadas, el amor perdido y desesperanzado. Un mundo al que jamas podremos asomarnos, las estrellas demasiado lejos en el cielo para nuestras manos de mortales que apenas levantamos metro y medio del suelo, eso es Alan Parsons.
Una musica que te hace estar triste y soñar al mismo tiempo, unos temas sin el desgarro dramatico que otros ponen, pero con mas fuerza de la que aparece a primera vista.
-Discos recomendados: The turn of a friendly card, Pyramid, Eye in the sky, Ammonia Avenue, I robot
-Canciones vocales: Prime Time, Eye in the Sky, Don't answer me, Days are numbers
-Canciones instrumentales: Pipeline, Lucifer
Y os dejo una pequeña muestra, con el patrocinio de Youtube.
Alan Parsons Project
Si quereis informacion veraz, id a la Wikipedia. Mi opinion sobre A.P.P [por abreviar]. Solo de lo mejor de los ochenta. Musica electronica liderada por el que fuera ingeniero de sonido de los Pink Floyd. Un rock suave y progresivo, en ocasiones tildado de falta de ritmo fuerte. Supongo que a dia de hoy algun remix haria furor.
Las canciones electronicas instrumentales son impresionantes, pero si quereis partiros el corazon, escuchad las vocales, con el granderrimo Eric Woolfson [cofundador junto con Alan Parsons] a la voz y escribiendo. Los estribillos pegadizos, con proyecciones futuristas, con ese toque gris y triste de las tardes de lluvia, de las calles vacias. Noches oscuras, vidas abandonadas, el amor perdido y desesperanzado. Un mundo al que jamas podremos asomarnos, las estrellas demasiado lejos en el cielo para nuestras manos de mortales que apenas levantamos metro y medio del suelo, eso es Alan Parsons.
Una musica que te hace estar triste y soñar al mismo tiempo, unos temas sin el desgarro dramatico que otros ponen, pero con mas fuerza de la que aparece a primera vista.
-Discos recomendados: The turn of a friendly card, Pyramid, Eye in the sky, Ammonia Avenue, I robot
-Canciones vocales: Prime Time, Eye in the Sky, Don't answer me, Days are numbers
-Canciones instrumentales: Pipeline, Lucifer
Y os dejo una pequeña muestra, con el patrocinio de Youtube.
jueves, 1 de mayo de 2008
¿Quien me ha robado el mes de abril?
Yo, todos los años, este mismo dia, me pregunto lo mismo.
Hoy no es un buen dia, desde luego, para que mentir e imaginarme que estoy donde no estoy, a media hora de una ilusion. Hoy que todo me cansa, hoy que ni puedo levantar una carta con la mano izquierda, me limito a cantar.
Hoy no es un buen dia, desde luego, para que mentir e imaginarme que estoy donde no estoy, a media hora de una ilusion. Hoy que todo me cansa, hoy que ni puedo levantar una carta con la mano izquierda, me limito a cantar.
Last train home
Para mi muñeca. La derecha, que me sufre mas que nadie.
"Aguantó hasta las 23:35 sentado en el banco azul del fondo-derecha del andén. Había caído el sol bastante atrás, hacía frío. ¿Y qué?, se preguntaba su corteza prefrontal, donde se cuecen los pensamientos más elaborados y retorcidos, la parte elemental de la evolucion humana.
De pronto, se le acercaron cinco tíos bien vestidos. Le sacudieron tres puñetazos, lo tumbaron en el suelo, y a la cuarta patada cedió el hueso frontal, incrustándose en la referida corteza prefrontal. Este hecho, según los médicos, fue el causante de la lobectomía a la que se tuvo que someter.
Pasaron tres meses, y volvió a andar y comer. Pero cuando sus amigos se iban de casa, después de horas de compañía, salían con caras extrañadas.
- No sé qué le ha pasado, no es el mismo.
- La operación le ha afectado.
- Ha cambiado, sin duda ha cambiado.
Y así pasaron dos años. No recuperó su trabajo, las pruebas psicológicas recogían el sentir de su círculo social. Que aquella persona era una persona, pero ya no era él. Y ocurrió que iba una tarde solo por el centro de la ciudad, y miró su reloj, y vio que volvía tarde a cenar. Se preocupó bastante y decidió encontrar [no buscar, encontrar] una alternativa a la tardanza. El metrobús fue la solución ideal, y bajó al vientre de la ciudad, sin más refugio que una gabardina gris. Cinco tíos bien vestidos pasaron a su lado, ignorándolos.
Y él se quedó sentado en el primer banco azul del andén, al principio-izquierda. Durante tres horas. Hasta que alguien, por pura caridad, por asco o por despiste, le dio un par de toques en el hombro.
- Disculpe, es el último tren que va a casa.
- ¿Cómo sabe que voy a casa?
- Porque nadie con una cicatriz en la frente y una gabardina gris en esta misma línea había girado la cabeza cuando le di unos toques en el hombro.
Y se besaron. No sé bien por qué. Quizá el porqué es algo accesorio. Quizá vivían en la misma casa. Las palabras de los profetas están escritas en las paredes del metro, y alguien había limpiado la noche antes.
"Aguantó hasta las 23:35 sentado en el banco azul del fondo-derecha del andén. Había caído el sol bastante atrás, hacía frío. ¿Y qué?, se preguntaba su corteza prefrontal, donde se cuecen los pensamientos más elaborados y retorcidos, la parte elemental de la evolucion humana.
De pronto, se le acercaron cinco tíos bien vestidos. Le sacudieron tres puñetazos, lo tumbaron en el suelo, y a la cuarta patada cedió el hueso frontal, incrustándose en la referida corteza prefrontal. Este hecho, según los médicos, fue el causante de la lobectomía a la que se tuvo que someter.
Pasaron tres meses, y volvió a andar y comer. Pero cuando sus amigos se iban de casa, después de horas de compañía, salían con caras extrañadas.
- No sé qué le ha pasado, no es el mismo.
- La operación le ha afectado.
- Ha cambiado, sin duda ha cambiado.
Y así pasaron dos años. No recuperó su trabajo, las pruebas psicológicas recogían el sentir de su círculo social. Que aquella persona era una persona, pero ya no era él. Y ocurrió que iba una tarde solo por el centro de la ciudad, y miró su reloj, y vio que volvía tarde a cenar. Se preocupó bastante y decidió encontrar [no buscar, encontrar] una alternativa a la tardanza. El metrobús fue la solución ideal, y bajó al vientre de la ciudad, sin más refugio que una gabardina gris. Cinco tíos bien vestidos pasaron a su lado, ignorándolos.
Y él se quedó sentado en el primer banco azul del andén, al principio-izquierda. Durante tres horas. Hasta que alguien, por pura caridad, por asco o por despiste, le dio un par de toques en el hombro.
- Disculpe, es el último tren que va a casa.
- ¿Cómo sabe que voy a casa?
- Porque nadie con una cicatriz en la frente y una gabardina gris en esta misma línea había girado la cabeza cuando le di unos toques en el hombro.
Y se besaron. No sé bien por qué. Quizá el porqué es algo accesorio. Quizá vivían en la misma casa. Las palabras de los profetas están escritas en las paredes del metro, y alguien había limpiado la noche antes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)